El cine de terror argentino ha encontrado una veta inagotable en nuestra propia realidad. Durante la reciente gala de los premios Oscar, HBO Max anunció que «La virgen de la tosquera» se incorporará a su catálogo el próximo 27 de marzo. La película, dirigida por Laura Casabé y escrita por Benjamín Naishtat, llega al streaming tras un exitoso paso por cines donde convocó a más de 85.000 espectadores.
Basada en los relatos «El carrito» y «La virgen de la tosquera» de Mariana Enriquez, la película no solo busca el susto efectivo, sino que explora cómo las crisis económicas funcionan como maldiciones que corrompen lo establecido. Ambientada en un verano que parece evocar la crisis de 2001, la trama presenta un escenario donde lo cotidiano se quiebra y deja entrar lo sobrenatural.
El «monstruo» de la desigualdad
La historia sigue a Natalia (Dolores Oliverio) y sus amigas, un «coro de brujas» adolescente que transita el deseo y la obsesión en las afueras de Buenos Aires. La sinopsis detalla:
«Natalia recurre a su abuela Rita, quien la introduce en un mundo de hechizos y magia negra para recuperar a Diego, su amigo de la infancia, alterado por la irrupción de una mujer mayor en un verano marcado por la crisis social y económica del país».
Es llamativo cómo el film utiliza elementos como «el carrito» de cartoneo o la tosquera —ese «oasis mortal» nacido de proyectos urbanísticos cancelados cuando «el país se fue a la mierda»— como metáforas de una juventud que vive con lo justo. Aquí, el terror nace de la falta de empatía y de las deudas sociales que, como fantasmas, vuelven siempre a golpear la puerta.
Consagración internacional
Este enfoque, que combina el coming of age (relato de crecimiento) con el horror folclórico, le ha valido un prestigio inusual. La Virgen de la Tosquera se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en 2025, se proyectó en el BAFICI y también en el Festival de Sitges, especializado en cine fantástico. Siempre con excelente recepción y a sala llena. Con premios a Mejor Fotografía en Sitges y el galardón principal en el BAFICI, la película se consolida como una de las voces más potentes del nuevo cine latinoamericano. Su llegada a la plataforma permite que esta mirada, tan local como universal, alcance finalmente a un público masivo que ya reconoce estos miedos como propios.










