La tensión en Medio Oriente alcanzó niveles críticos este fin de semana, con ataques cruzados entre Israel e Irán que dejaron decenas de heridos y aumentaron la preocupación internacional. En este contexto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que su país está “aplastando al enemigo” y “ganando esta batalla”, en medio de la escalada bélica con Teherán. Las declaraciones fueron realizadas en la localidad de Arad, en el sur de Israel, donde un misil impactó durante la noche del sábado y dejó más de 60 heridos, una decena en estado grave.
“Es un milagro que no haya víctimas fatales, aunque el saldo podría haber sido menor si todos los ciudadanos hubieran seguido las recomendaciones de seguridad”, subrayó Netanyahu, instando a la población a acudir a los refugios y mantener la disciplina en medio del conflicto.
Además, llamó a la comunidad internacional a involucrarse más activamente en la ofensiva contra Irán: “Es hora de que los líderes del resto de los países se sumen”.
Operación israelí en Teherán
El Ejército de Israel informó este domingo que dio por finalizada una nueva ola de ataques “a gran escala” contra instalaciones militares y de producción de armas en Teherán. Según el comunicado oficial, la ofensiva tuvo como objetivo debilitar las capacidades del régimen iraní y profundizar la presión sobre su infraestructura militar.
“Las Fuerzas de Defensa de Israel continúan intensificando su impacto operativo en los sistemas y capacidades militares del régimen”, señalaron.
Entre los objetivos alcanzados se incluyeron bases militares, centros de producción de armas, instalaciones de la Guardia Revolucionaria y sedes del Ministerio de Inteligencia.
El frente libanés y la ofensiva contra Hezbolá
Además de Irán, Israel intensificó operaciones en el sur del Líbano, donde bombardeó el puente de Qasmiya sobre el río Litani, una vía estratégica que conecta la región con Sidón y Beirut, buscando cortar rutas de suministro utilizadas por Hezbolá. Ante la inminencia del ataque, el Ejército libanés evacuó sus posiciones, mientras el primer ministro, Nauaf Salam, encabezó una cumbre de seguridad para reforzar controles y proteger a la población.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, advirtió que la operación contra Hezbolá “apenas ha comenzado” y que Israel se prepara para una ofensiva prolongada en el país vecino. Según Zamir, en semanas recientes Israel ha atacado más de 2.000 objetivos y matado a cientos de miembros de Hezbolá, y ahora planea intensificar las operaciones terrestres y selectivas para garantizar la seguridad a largo plazo del norte de Israel.
Estados Unidos reafirma su posición
Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que no desea un alto el fuego con Irán y que, desde el punto de vista militar, Estados Unidos ya ha “ganado” la guerra.
“No se puede declarar un alto el fuego cuando se está aniquilando literalmente al bando contrario… todos sus líderes han muerto en todos los niveles”, dijo. “Estamos operando con total libertad, aunque Irán continúa obstruyendo el estrecho de Ormuz”, señaló.
Trump también destacó que la apertura del estrecho puede lograrse mediante “una maniobra militar sencilla” y criticó a los aliados de la Otan por no colaborar en asegurar la zona estratégica. Según el mandatario, Israel y Estados Unidos quieren “más o menos lo mismo” en el conflicto y mantienen una “muy buena relación” para enfrentar la escalada regional.
Irán amenaza con represalias y mantiene el cierre del Estrecho de Ormuz









