PSG volvió a conquistar Europa. El equipo dirigido por Luis Enrique derrotó al Arsenal por 4-3 en la definición por penales, luego de empatar 1-1 en los 120 minutos reglamentarios y suplementarios de la final de la Champions League disputada en Budapest.
El conjunto parisino alcanzó así su segundo título consecutivo en el máximo torneo continental, tras una campaña marcada por el protagonismo ofensivo y el dominio de la posesión.
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— UEFA Champions League (@ChampionsLeague) May 30, 2026
Un comienzo favorable para Arsenal
El equipo inglés sorprendió en el inicio con una presión alta que complicó la salida del PSG. Esa propuesta encontró recompensa cuando Kai Havertz abrió el marcador tras una recuperación en campo rival y una rápida transición ofensiva.
Durante los primeros minutos, Arsenal logró sostener la ventaja gracias a una estructura defensiva ordenada y a las intervenciones de jugadores como Declan Rice y Gabriel Magalhães, claves para contener los avances franceses.
Sin embargo, con el paso de los minutos, el conjunto londinense fue retrocediendo metros y cedió cada vez más la iniciativa al campeón francés.
El empate que cambió la final
En la segunda mitad, el PSG encontró espacios para atacar con mayor profundidad. La igualdad llegó tras una combinación entre Khvicha Kvaratskhelia y Ousmane Dembélé, que derivó en un penal convertido por el delantero francés.
A partir de ese momento, el equipo de Luis Enrique monopolizó la pelota y generó las oportunidades más claras. Con laterales proyectados y un mediocampo liderado por Vitinha y João Neves, el conjunto parisino instaló el juego en campo rival.
Arsenal intentó reaccionar con modificaciones ofensivas, pero también dejó espacios que fueron aprovechados por el PSG para generar peligro mediante contraataques.
La definición desde los doce pasos
Tras un tiempo suplementario con pocas situaciones de riesgo y marcado por el desgaste físico de ambos equipos, el título se resolvió en la tanda de penales.
Allí, el PSG mostró mayor efectividad y se impuso por 4-3, sellando una nueva consagración europea.
El triunfo confirmó el gran momento del equipo francés, que cerró el torneo con una propuesta ofensiva consolidada y una estructura colectiva que le permitió sostener el dominio incluso ante uno de los rivales más competitivos del continente.
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