El Gobierno nacional, a través del bloque de La Libertad Avanza, alcanzó un acuerdo con el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR) que reduce de manera significativa las chances de que avance la sesión especial convocada por la oposición en la Cámara de Diputados para tratar la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La negociación parlamentaria, cerrada en las últimas horas, implica que los bloques aliados no acompañarán la apertura del recinto, lo que deja a la oposición sin los votos necesarios para alcanzar el quórum de 129 diputados requerido para iniciar la sesión.
En ese contexto, en el oficialismo sostienen que la convocatoria queda “desactivada en los hechos”, ya que sin el número mínimo de legisladores presentes la sesión no puede abrirse formalmente ni avanzar hacia el tratamiento de los proyectos vinculados a una eventual interpelación y moción de censura.
Acuerdo político y reordenamiento legislativo
La estrategia fue articulada por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien mantuvo conversaciones con los principales bloques dialoguistas para encauzar el conflicto hacia el trabajo en comisión.
El entendimiento político establece que el tema será tratado en la Comisión de Asuntos Constitucionales el martes 30 de junio, donde comenzará el análisis de los distintos proyectos presentados contra Adorni.
De esta manera, el oficialismo busca trasladar la discusión desde el recinto hacia el ámbito de comisiones, lo que permite abrir un proceso más extendido de debate y evita una definición inmediata en el Congreso.
Sin quórum y con agenda desplazada
La oposición, integrada por bloques como Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y otros sectores provinciales, había solicitado la sesión con el objetivo de avanzar en el tratamiento directo de la interpelación.
Sin embargo, la falta de apoyo de los bloques considerados dialoguistas dejó sin sustento numérico la convocatoria, que no alcanzaría los 129 diputados necesarios para su apertura.
En ese escenario, la sesión pierde capacidad operativa y se transforma en un intento sin posibilidades concretas de concreción en el recinto.
Estrategia del oficialismo
En el Gobierno señalan que la apertura de la comisión permite ganar tiempo político y descomprimir la tensión institucional, evitando que el debate sobre la situación de Adorni se resuelva en forma acelerada.
Además, remarcan que el tratamiento en Asuntos Constitucionales habilita una instancia previa de análisis técnico, con posibilidad de convocar especialistas y ordenar el procedimiento legislativo antes de cualquier definición.
Desde el oficialismo también sostienen que la figura de interpelación seguida de moción de censura no tiene antecedentes claros desde la reforma constitucional de 1994, por lo que consideran necesario un abordaje más cauteloso.
Reacomodamiento entre aliados
El acuerdo también refleja el posicionamiento del PRO y la UCR, cuyos referentes en Diputados consideraron más conveniente evitar una confrontación directa en el recinto y canalizar el debate en comisión.
Esa decisión permitió desactivar la presión opositora sin exponer a los bloques dialoguistas a una votación de alto impacto político.
Aunque la sesión pierde fuerza en Diputados, el conflicto no está completamente cerrado. La oposición mantiene la intención de avanzar con el tema y podría reimpulsarlo en próximas instancias parlamentarias.
De esta manera, el caso Adorni sigue en el centro de la agenda legislativa, aunque con un cambio de escenario: de una definición inmediata en el recinto a un debate extendido en comisión, donde el oficialismo busca controlar los tiempos políticos del tratamiento.









