El exministro de Agricultura Julián Domínguez advirtió que la modificación de la Ley de Tierras, que el oficialismo busca aprobar el próximo jueves en el Senado, “pone en riesgo la soberanía nacional” y advirtió que el debate “excede cualquier diferencia partidaria”.
Las críticas de Domínguez
“Por el bien de los argentinos, ojalá que este proyecto no salga. No es un tema del peronismo; es un tema de la Argentina, del sentimiento del pueblo argentino”, afirmó Domínguez en una entrevista con un medio porteño, donde explicó que el principal cambio que introduce la iniciativa es “conceptual”, porque “convierte la tierra en un activo financiero”.
En ese sentido, sostuvo que el territorio “es constitutivo de la identidad de la Nación y de los pueblos” y que la política de ordenamiento territorial “hace al diseño de la planificación del propio destino y futuro”, por lo que consideró que eliminar los límites actuales implica mucho más que una modificación sobre la propiedad de la tierra.
Al explicar el origen de la actual ley sancionada en 2011, recordó el escenario que dejó la crisis financiera internacional de 2008 y el creciente interés de grandes fondos de inversión por adquirir enormes extensiones de territorio. “Me pidieron comprar un millón de hectáreas en un país y 700 mil hectáreas en la Argentina para un fondo de inversión”, relató, al señalar que esa experiencia fue uno de los factores que impulsaron la creación de una norma para limitar la compra de tierras por parte de extranjeros y preservar el control sobre recursos estratégicos.
El vínculo con las IA
En la entrevista, el ex funcionario vinculó el debate con la competencia global por la energía y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Según planteó, las recientes advertencias de Elon Musk sobre un posible déficit energético muestran que la tierra volverá a adquirir un valor geopolítico cada vez mayor.
“Lo que se visualiza es la compra de grandes territorios de tierra sin norma, con legislación propia”, aseguró Domínguez, quien recordó el caso de Próspera, el desarrollo impulsado en Honduras por el empresario Peter Thiel, donde se buscó crear un enclave con reglas propias.
El ex ministro planteó que esos antecedentes obligan a discutir cuál debe ser el papel del Estado frente al creciente interés internacional por territorios con recursos naturales y potencial energético, como la Patagonia argentina. Domínguez recordó que la legislación vigente todavía establece límites para la adquisición de tierras por parte de extranjeros. “Todavía queda un 10% más de tierras por comprar y la limitación son mil hectáreas en la zona núcleo. Después cada provincia hace la adaptación en su territorio”, precisó.
El panorama oficial
El oficialismo buscará aprobar el próximo jueves en el Senado la demorada Ley de Propiedad Privada, que establece los cambios en la Ley 26.737, más conocida como Ley de Tierras.
Uno de los puntos centrales del proyecto elimina los límites a la adquisición de tierras por parte de extranjeros en nuestro país. Si bien establece que ningún Estado extranjero podrá adquirir tierras rurales -restricción que alcanza a empresas con participación estatal extranjera, salvo que obtengan una autorización tanto de la provincia concernida como del Ejecutivo Nacional-, al mismo tiempo elimina los límites del 15% para que los extranjeros puedan poseer tierras rurales, por provincia o municipio, así como también el límite de 1.000 hectáreas por titular.
Será la quinta vez que la bancada de LLA, que preside Patricia Bullrich, intente sancionar la iniciativa denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una norma que incluso generó fisuras en el propio oficialismo. El Gobierno llegará al recinto tras cerrar filas entre Bullrich y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien no estaba de acuerdo con los cambios introducidos en la versión número 15 de la nueva Ley de Tierras.
Si bien está confiado en que tendrá los votos para aprobar el proyecto, el miércoles habrá una reunión a la tarde con los aliados para tener garantías que no habrá ningún inconveniente. También tiene la tranquilidad que no presidirá la sesión la vicepresidenta Victoria Villarruel, que estará a cargo del Poder Ejecutivo, con lo cual tampoco tendría que desempatar ya que lo hará el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala.









