Irán endureció sus condiciones para reabrir el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas, y advirtió que mantendrá cerrado el paso hasta que Estados Unidos cambie su política hacia Teherán.
“Mientras Estados Unidos no cambie de comportamiento, el estrecho de Ormuz seguirá cerrado”, afirmó este sábado Mohamad Baqer Zolqadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, en declaraciones citadas por medios locales.
Entre las condiciones planteadas por Teherán se encuentran el fin definitivo de la guerra contra Irán y sus aliados, el levantamiento del bloqueo a los puertos iraníes y la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región.
Además, el Gobierno iraní exige el levantamiento de las sanciones económicas, la liberación de sus activos congelados y una compensación integral por los daños provocados durante la ofensiva de Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero.
El Estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es un punto estratégico para el abastecimiento energético mundial. Por allí circula una parte significativa del petróleo y del gas que se comercializa por vía marítima, por lo que cualquier interrupción del tránsito puede repercutir directamente sobre los mercados internacionales.
Negociaciones con Omán
Las nuevas exigencias iraníes se conocieron mientras Teherán y Omán mantienen conversaciones para establecer las condiciones de navegación en el estrecho.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseguró que las negociaciones se encuentran cerca de concluir y que uno de los principales puntos en discusión es la definición de una ruta específica para el tránsito de los buques.
Sin embargo, Araqchi aclaró que un eventual acuerdo técnico con Omán no implicaría automáticamente la reapertura del estrecho. Para Teherán, el tránsito marítimo continuará condicionado al cumplimiento de sus exigencias políticas y económicas.
Omán, situado frente a las costas iraníes, actúa como mediador y busca facilitar un acuerdo que permita recuperar la circulación marítima y reducir los riesgos para los barcos comerciales.
El escenario, sin embargo, continúa siendo incierto. Estados Unidos todavía no respondió públicamente a las nuevas condiciones iraníes, mientras Washington busca alcanzar primero un acuerdo sobre el funcionamiento del estrecho.
Ataques contra buques
En paralelo con las negociaciones, la tensión volvió a aumentar por nuevos incidentes registrados en la zona.
Emiratos Árabes Unidos denunció que un buque perteneciente a la petrolera estatal Adnoc fue alcanzado por un misil iraní mientras navegaba por el estrecho. La compañía informó que no hubo víctimas.
Horas después, el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) informó que otro buque, ubicado frente a las costas de Omán, había sido alcanzado por un proyectil y sufrió un incendio. La tripulación logró ponerse a salvo.
Estos episodios aumentaron la preocupación por la seguridad de una ruta fundamental para el comercio energético. Irán considera actualmente al estrecho como parte del escenario de guerra y sostiene que su funcionamiento no volverá a ser el mismo que antes del conflicto.
A la tensión en Ormuz se suma la actividad de los hutíes de Yemen, aliados de Irán, que también han realizado ataques contra objetivos vinculados al transporte y la infraestructura petrolera en el mar Rojo.
Trump apuesta a la presión económica
Mientras la situación permanece trabada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su estrategia frente a Irán se apoya actualmente en la presión económica y no en una nueva ofensiva militar.
“Le estamos bajando el tono”, afirmó el mandatario, quien sostuvo que Teherán atraviesa una situación económica crítica como consecuencia del conflicto y las sanciones.
Las declaraciones de Trump se produjeron después de que su Gobierno evaluara retomar operaciones militares de mayor escala contra Irán. Por ahora, Washington mantiene la presión económica y busca que Teherán vuelva a negociar.
Sin embargo, Irán descartó por el momento una negociación directa con Estados Unidos y sostiene que cualquier avance deberá partir del cumplimiento de las condiciones planteadas por Teherán.
Por ahora, la reapertura del estrecho continúa sin fecha y queda atada a un eventual acuerdo entre Irán y Estados Unidos, en un conflicto que ya impactó sobre la seguridad regional y amenaza con generar nuevas consecuencias para los mercados energéticos internacionales.









