Si bien el presidente Javier Milei niega con insistencia cualquier posibilidad de cambio en sus principios de gestión de la economía, por lo bajo su Gobierno viene ejecutando una reacción de corte heterodoxo ante el crecimiento de los índices negativos en la opinión pública. Fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien lideró esta suerte de desafío al mantra libertario de no intervención en las dinámicas naturales del mercado al anunciar dos medidas que buscan reflotar la actividad en sectores críticos de la economía nacional.
Créditos en dólares
En un giro de puro pragmatismo, Caputo anunció el 13 de agosto la flexibilización parcial de una norma dictada al calor de la crisis de 2001 que prohibía el otorgamiento de préstamos en dólares a empresas que no generan ingresos genuinos en la misma moneda, para garantizarse la capacidad de pago.
A partir de esta semana, los bancos podrán prestar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a empresas que no exportan sus productos, sino que tienen su economía anclada en el mercado interno.
Si bien hubo economistas que criticaron la medida porque vuelve a despertar los fantasmas del corralito de 2001, lo cierto es que el Gobierno espera fondear de dólares al sistema con la Ley de Inocencia Fiscal II, que la semana pasada obtuvo media sanción en Diputados, para que la flexibilización permita traccionar “dólares del colchón” hacía un sector exangüe de la economía como es la industria. Vale recordar que la UIA advirtió en la semana que la actividad acumula una retracción del 2% en el primer semestre de 2026.
Ansia de dólares
Igualmente, la pasión de los argentinos por el dólar es insaciable, lo que llama a la prudencia en cualquier pronóstico. El último informe del mercado cambiario que difundió el Banco Central de la República reveló que las compras de divisas superaron los US$ 4.100 millones netos en julio, algo que en parte se explica por el Mundial de Fútbol y las vacaciones de invierno.
Sin embargo, el mismo estudio aclaró que más de US$ 2.900 millones de ese total de compra de divisas tuvieron como destino exclusivamente el atesoramiento, aunque sólo unos US$ 1.000 millones de ese volumen quedó depositado en las arcas de los bancos –mientras que US$ 786 millones se fueron por servicios y gastos corrientes y otros US$ 546 millones en giros de divisas-.
Con estos números de atesoramiento mensual, que rozan los US$ 3.000 millones, en los primeros siete meses del año los argentinos compraron más de US$ 18.000 millones para atesorar, mientras que desde la flexibilización del cepo cambiario en abril de 2025, las personas humanas sumaron compras brutas por US$ 44.437 millones de dólares. Nada indica que el panorama vaya a cambiar de acá a las elecciones presidenciales de 2027, más bien al contrario, lo que genera dudas en el mercado respecto a la capacidad del sistema de responder a tal demanda de dólares.
Por su parte, hasta el viernes pasado -cuando compró US$ 82 millones- el BCRA llevaba comprados US$ 14.049 millones en lo que va del año y el presidente de la entidad, Santiago Bausili dice sentirse “cómodo” con este balance. Vale acotar que la entidad sobrepasó en junio el piso del rango de US$ 10.000 a 17.000 millones de acumulación que acordó para el año con el FMI.
Nuevos créditos hipotecarios
La otra medida significativa que anunció Caputo fue disponer que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses destine hasta $2 billones (US$1300 millones) a fondear a los bancos a mediano plazo, mediante licitaciones de depósitos a uno y cinco años, con el objetivo que pongan a disposición nuevas líneas de créditos hipotecarios destinados a la clase media, con el objetivo de reactivar la construcción, el otro sector más golpeado por la recesión.
La medida llega en un contexto en que el crédito hipotecario vive una fuerte contracción, con niveles muy inferiores a los del año pasado, como muestran los datos: en los primeros siete meses de 2026 se otorgaron 14.715 préstamos, un 39% menos que los 24.271 registrados en el mismo período de 2025. En julio se desembolsaron US$202 millones en créditos UVA, el mejor registro desde diciembre, aunque un 28% abajo del promedio mensual de 2025 previo a las elecciones.
En un contexto de alta morosidad de los hogares, Caputo puso como límite una tasa máxima de 7,5% más UVA para las entidades bancarias, que no podrán superar ese techo en los créditos hipotecaros que ofrezcan. Por eso hay que aclarar que el FGS no otorgará directamente los créditos a los compradores, sino que colocará esos $ 2 billones mediante licitaciones de plazos fijos en las entidades financieras, que después deberán transformar esos recursos en hipotecas.
“Cada licitación será por $200.000 millones y ninguna entidad podrá quedarse con más del 20% de los recursos ofrecidos. Esto significa que cada banco podrá adjudicarse como máximo $40.000 millones por licitación”, explicó Federico González Rouco, de la consultora Empiria en La Nación.
Si cada licitación se hace entonces por $200.000 millones, el esquema permitiría realizar el equivalente a 10 licitaciones, que comenzarán esta misma semana. El programa tendrá dos alternativas: depósitos a un año, con una tasa mínima de UVA + 2,5%, y depósitos a cinco años, con UVA + 4,5%. El Gobierno calcula que puede generar unos 17.000 préstamos.
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Una herramienta para cobrar las deudas
El gran elefante blanco dentro de la habitación sigue siendo, empero, el alto porcentaje de deudores morosos que persiste en el sistema, categoría donde actualmente entran unos 6.000.000 de argentinos. Ante este panorama, el Gobierno lanzará esta semana nuevas medidas para “mejorar la cobrabilidad” de las cuotas de los préstamos en las fintech y los bancos.
Según el último informe del Banco Central (BCRA), donde se destacó que los atrasos en deudas familiares dejaron de crecer en junio por primera vez en 19 meses, la tasa de morosidad en los préstamos personales y los saldos de tarjeta de crédito se ubicó en junio en el 12,8%, casi un récord en la historia argentina reciente, aunque el presidente Milei insiste que a nivel internacional se trata de un porcentaje normal.
Las nuevas medidas
Por eso, los esfuerzos de Ejecutivo no estarán dirigidos tanto a brindar alivio a las familias ya endeudadas como a mejorar los índices de morosidad de las entidades bancarias y las billeteras virtuales.
Con ese objetivo, a partir de este lunes 31 de agosto, entrará en vigencia la herramienta denominada “Cobros por Transferencia”, que autoriza a las entidades financieras a debitar la cuota pendiente de un préstamo desde la cuenta bancaria o de billetera virtual del cliente moroso.









