Antes que el santo, está el hombre. Y con él, la historia atravesada por caminos, comunidades, dificultades y decisiones. Sobre esa figura trabaja “BROCHERO – Camino y Silencio”, la nueva creación del Ballet Municipal de la Ciudad de Córdoba, que lleva al lenguaje de la danza distintos momentos de la vida de José Gabriel del Rosario Brochero.
Con idea y montaje de Jeremías Vizcaíno y dirección general de Laura Daniela Cornejo, la propuesta se detiene en algunos de los rasgos que marcaron la vida del sacerdote cordobés: su cercanía con el pueblo, la adversidad, la escucha y el paso del tiempo. En lugar de construir solamente un retrato biográfico, la puesta incorpora personajes y situaciones que permiten ampliar la mirada sobre el contexto que rodeó al Cura Gaucho.
“En algún sentido, la obra nació cuando ingresé al Ballet Municipal”, cuenta Cornejo, subdirectora del elenco. Desde entonces, explica, una de sus búsquedas fue trabajar sobre una identidad vinculada con el territorio y con las historias locales. “Creía pertinente poder darle una identidad cordobesa, llevando adelante creaciones que representen a nuestra gente y a nuestro territorio”.
En esa búsqueda apareció Brochero como una figura desde la cual hablar de Córdoba. Cornejo convocó a Vizcaíno para desarrollar una creación que aprovechara la diversidad de expresiones del elenco y que pudiera encontrar en la historia del sacerdote un punto de encuentro. “Más allá de haber sido un santo cordobés, primero fue un hombre con convicciones, con un espíritu profundo y que estuvo al lado del pueblo, escuchándolo y trabajando junto a él”, señala.
Así, Julio Moreno interpreta a Brochero, mientras que la puesta incorpora también a Santos Guayama, militar devenido en bandido justiciero cuyano. Su presencia permite correr por momentos el foco del personaje central y recuperar otras figuras que formaron parte del universo social y político de la época, aunque no siempre ocupen un lugar destacado en los relatos más difundidos.
El tiempo atraviesa toda la propuesta. Los cambios de contexto, los distintos momentos y las personas que aparecen alrededor de Brochero permiten observar cómo una misma figura puede ser revisitada desde el presente. En ese sentido, el cuerpo se convierte en el recurso con el que el elenco reconstruye una historia conocida y, a la vez, busca encontrarle nuevas formas.
Las funciones serán el viernes, sábado y domingo, a las 20, en el Teatro Comedia (Rivadavia 254). La entrada es gratuita hasta agotar la capacidad de la sala y las localidades se retiran por boletería dos horas antes de cada función.









