Un mes y medio después de que el presidente Javier Milei lanzara su flamante ofensiva diplomática sobre las Islas Malvinas, argumentando un supuesto respaldo del presidente norteamericano Donald Trump a la iniciativa, Estados Unidos propuso disolver el Comité Especial de Descolonización de la ONU, el principal escenario que tiene Argentina a nivel internacional para reivindicar la soberanía sobre el archipiélago.
La resolución de Trump
El Comité Especial de Descolonización de la ONU es un órgano subsidiario de la Asamblea General de las Naciones Unidas creado en 1961 con la misión de supervisar y acelerar la aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales (resolución 1514 de la ONU de 1960).
Cada año, Argentina presenta un reclamo en ese foro por la soberanía de Malvinas: desde la resolución 20 de 1965, el Comité insta a nuestro país y al Reino Unido a sentarse a negociar para encontrar una solución a la disputa bilateral. Ese reclamo ha sido, desde entonces, el principal argumento que tiene Argentina para sostener su reclamo diplomático de retomar las discusiones con el Reino Unido por Malvinas.
Sin embargo, de acuerdo a una resolución publicada por el organismo multilateral, la representante norteamericana ante la ONU “solicitó la finalización del mandato de dicha comisión y calificó algunas de sus actividades como un despilfarro de recursos”.
“Al inicio de la reunión, la representante de Estados Unidos también afirmó que el Comité Especial de Descolonización ‘dejó de cumplir su propósito original’. Si bien más de 80 antiguas colonias se han incorporado a la ONU como Estados miembros, dicho Comité ‘opera como si nada hubiera cambiado’, revisando los mismos textos cada año, señaló. Esto, así como ‘los viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur’, representan un desperdicio de tiempo y recursos de la ONU, subrayó la representante”, señala la resolución publicada el 15 de octubre. No hubo mención a las Malvinas en ese documento.
Actualmente, el Comité de Descolonización supervisa 17 Territorios No Autónomos en el mundo, entre ellos Islas Malvinas, Gibraltar, el Sahara Occidental y Puerto Rico. Diez de esos 17 territorios no autónomos supervisados por el comité son administrados por el Reino Unido.
La representante del gobierno de Trump notó que en 1953 la Asamblea General eliminó a Puerto Rico de la lista de territorios no autónomos, pero que el Comité Especial celebra audiencias anualmente sobre Puerto Rico, un Estado Libre Asociado. “Los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” en campañas políticas, argumentó la representante norteamericana, al pedir el fin del mandato del Comité Especial. El planteo se hizo en la Cuarta Comisión de la ONU, que aprobó más de 20 proyectos sobre descolonización.
La posición norteamericana
La propuesta de Estados Unidos, que solo podría ser adoptada por la Asamblea General de la ONU, se produce en un momento de máxima tensión entre la Argentina y el Reino Unido luego de la presentación del Gobierno ante el Tribunal del Mar de Hamburgo de una solicitud formal de medidas para intentar detener el avance de la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en las Malvinas, y la dura respuesta británica, que incluyó el aval explícito a las tareas de esas mismas empresas.
La prensa porteña había publicado que diversas compañías de origen estadounidense hicieron llegar su preocupación al Gobierno por los alcances de la Ley de Soberanía que envió al Congreso, que incluye una serie de sanciones para las empresas que brinden algún tipo de prestación vinculada a la explotación petrolera en las aguas que rodean las islas. Plantearon sus inquietudes por la laxitud de la redacción de los artículos que establecen las acciones factibles de sanción y que la norma sea más restrictiva al momento de definir qué empresas podrían ser punibles.
La posición argentina
Al ser consultado sobre si el pedido norteamericano de cerrar el comité afecta los intereses de la Argentina, el vocero presidencial, Adrián Ravier, negó la posibilidad y sostuvo que «hay sintonía entre este proyecto y nuestra ley de Soberanía Nacional. No vemos un problema».
Sin embargo, ante una repregunta sobre si el Gobierno está a favor de la disolución del comité en el que Argentina lleva adelante su reclamo, Ravier evitó dar una respuesta concreta: «Bueno… esto está bajo análisis hoy como para tomar una decisión final, no puedo hacerlo yo. Es algo de lo que hablará el canciller», en referencia a Pablo Quirno.
En junio pasado, durante la reunión anual del Comité Especial de Descolonización de la ONU, el canciller Quirno denunció la “militarización” y “explotación unilateral de los recursos naturales” de las Malvinas por parte del Reino Unido, y renovó el llamado a las autoridades británicas para retomar el diálogo directo por la soberanía de las islas.
A la vez, en su presentación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Milei hizo una encendida defensa del reclamo argentino por la soberanía en Malvinas con duras críticas a la ONU, organismo al que acusó de “inútil” y de haber decidido “mirar hacia otro lado con la causa” de las islas, y llamó “una vez más al Reino Unido a dialogar para encontrar una solución pacífica” y debatir sobre la explotación de los recursos naturales en la zona en disputa.









