El abogado Gregorio Dalbón amplió este lunes una denuncia contra el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, por las operaciones con las reservas de oro y pidió que se allane la sede de la entidad, ante una revelación que agiganta las sospechas sobre los manejos del metal.
La nueva presentación
La nueva presentación se realizó luego de que se revelara que el Deutsche Bank, entidad en la que ambos funcionarios trabajaron, habría tenido participación como contraparte en las operaciones de cobertura que según la Auditoría General de la Nación (AGN) dejaron pérdidas de US$ 1.023 millones al Banco Central.
En ese sentido, el abogado pidió nuevas medidas de prueba para “establecer cómo se seleccionó a la contraparte, qué costo total tuvieron las operaciones y si alguien percibió una ventaja indebida”.
Los pedidos de Dalbón
Por un lado, el abotado solicitó a la Justicia que se realice un allanamiento en el Banco Central y se secuestren los servidores y casillas de correo institucional del BCRA para determinar las comunicaciones con el Deutsche Bank. También las casillas de la presidencia, del Directorio, y los registros de acceso y modificación vinculados con esa documentación.
“La prueba esencial de esta causa es documental y electrónica, y está en poder de un organismo cuyas máximas autoridades son los denunciados, los contratos y confirmaciones, las actas, los informes de riesgo y las comunicaciones con las contrapartes”, argumentó en el escrito.
Dalbón también amplió la denuncia para alcanzar a Nicolás Ferro, subsuperintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y miembro del Directorio del BCRA.
Las operaciones en cuestión
El manejo de las reservas de oro se ha convertido en un tema emblemático de la gestión de Javier Milei. El Gobierno fue denunciado hace ya dos años por el traslado al exterior de unas 13 toneladas de barras y lingotes a un destino desconocido de Europa, en una maniobra nunca aclarada y cuyo paradero final sigue siendo una incógnita.
El escándalo se agravó la semana pasada, cuando la Auditoría General de la Nación (AGN) detectó que el Banco Central perdió el año pasado 1.023 millones de dólares en operaciones financieras con el oro depositado en el exterior.
Sin revelar ningún detalle de las operaciones, el Gobierno salió a acusar a los auditores de politizar su función y alegó que el banco salió ganando gracias el aumento en la cotización del oro, algo que precisamente generó las pérdidas reveladas. Los propios economistas de la city advirtieron sobre la falta de lógica y transparencia en la operación, que estaría injustificada porque implicó pagar una especie de seguro contra la baja de la cotización de un metal que viene experimentando un crecimiento sostenido de su valor.
Negocios poco claros con el oro
Según publicó el diario español El País, el oro compone cerca del 20% de las reservas del Banco Central: “Son 1,98 millones de onzas troy de oro fino, más de 60 toneladas, hoy valuadas en unos 8.600 millones de dólares”, informó el periodista Javier Lorca en el diario ibérico.
Ocurre que, como cada año, la AGN auditó los estados contables del BCRA durante 2025.
El informe del organismo independiente, encargado de fiscalizar las cuentas de la Administración pública, constató que “la tenencia de oro registró una ganancia por diferencias de cotización de 8 billones de pesos” (unos 5.200 millones de dólares), es decir, un incremento patrimonial debido al aumento internacional del precio del metal. Dicha ganancia se explica únicamente por la suba internacional del precio del oro.
Al mismo tiempo, el Banco Central “concertó, con el fin de cobertura, operaciones de derivados liquidables en dólares estadounidenses cuyo subyacente fue el oro” y que “el resultado de dichas operaciones (..) fue una pérdida de 1,46 billones de pesos en moneda de cierre (1.023 millones de dólares)”. Dicha pérdida se pagó además “con egresos de divisas”.
En otras palabras, el negocio consistió en generar un seguro de protección frente a una eventual caída del precio del oro y, al mismo tiempo, vender a las «contrapartes» -entidades bancarias- el derecho a comprarlo a un precio pactado. Ese valor se fijó en algo más de 3.000 dólares por onza cuando la cotización superó los 4.000 dólares. En consecuencia, el Banco Central debió afrontar perdidas por 960 millones de dólares por ese mal cálculo, además de pagar 63 millones de dólares por la cobertura contratada contra una caída en el precio del oro. Por ahora se desconocen las comisiones pagadas a los bancos intervinientes.
Sin embargo, la conclusión de la AGN fue contundente. El propio presidente de la auditoría, Juan Manuel Olmos, explicó que “durante 2025 el BCRA realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró el cálculo y perdió 1.023 millones de dólares”. Por eso, diferenció los dos resultados: “Una cosa es la revaluación del activo, que es meramente contable, y otra cosa es el resultado de la operatoria realizada con el oro subyacente”, explicó Olmos, que implicó la citada pérdida millonaria.
El titular de la AGN advirtió incluso que “desde que se auditan los estados contables del BCRA, nunca se había registrado una pérdida de esta magnitud, ni tampoco la utilización de las reservas físicas de oro para transacciones de riesgo como las mencionadas”.
Lo cierto, además, es que la pérdida de 1.023 millones de dólares (costo del seguro + mal negocio financiero) se vincula a un conjunto de activos en oro que valen cerca de 5.300 millones de dólares. Además de que, si el oro se hubiera mantenido en el país y el BCRA no hubiera hecho las operaciones financieras, el oro hubiera ganado en su valuación y Argentina hubiera evitado perder esos 1.023 millones de dólares.
El vínculo con el Deutsche Bank
El nuevo conflicto que surge ahora es la revelación de que una de las entidades que habría participado de la citada cobertura–que por tanto ganó parte de los 960 millones de dólares- es el Deutsche Bank, donde precisamente trabajaron Caputo y Bausilli en su actividad privada, lo que configuraría un gravísimo conflicto de intereses. De hecho, el actual presidente del Banco Central arrastra una causa por negocios incompatibles con el Deutsche, cuando trabajó en el área de Finanzas del gobierno de Mauricio Macri.
Hasta ahora, tanto el Ejecutivo como el Banco Central se han negado a informar cuál fue la contraparte contratada para las operaciones. “No tengo el nombre de la empresa que tomó la cobertura”, dijo este lunes el portavoz Ravier al responder las consultas de la prensa.
Por ello, Dalbón solicitó que el Banco Central informe además el procedimiento y los motivos de selección de cada contraparte, con las invitaciones, cotizaciones y ofertas recibidas; la metodología de estructuración y valuación de las operaciones; el costo total de las operaciones, incluyendo comisiones, honorarios, márgenes, diferenciales y primas, y a quién se abonó cada concepto; las garantías y márgenes constituidos; y si intervino otra entidad, asesor o intermediario, y en qué carácter.
Así mismo, busca que el Deutsche Bank informe si se celebraron operaciones con el BCRA durante 2024 y 2025 y remita los contratos y confirmaciones, el detalle de comisiones, honorarios o márgenes percibidos y las garantías constituidas, e informe si abonó a su vez comisiones, retrocesiones o cualquier pago a terceros por esas operaciones, individualizando a los beneficiarios.
Anteriormente, Dalbón había solicitado la detención de Caputo y Bausili, como también del director del Banco Central Juan Curutchet, por los delitos de defraudación en perjuicio de la administración pública, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.









