El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cerró este lunes la campaña para las elecciones legislativas de medio mandato con una escalada de ataques contra los demócratas, a cuyos candidatos calificó de “radicales”, “peligrosos” e incluso “yihadistas”. Además, definió los comicios de este martes como “los más importantes” de la historia del país, en una jornada clave que pondrá a prueba el respaldo a su gestión y el control republicano del Congreso.
«Este es el último día antes de las elecciones de mitad de mandato, las más importantes, creo, de nuestra vida», sostuvo Trump durante un discurso frente al estanque del Monumento a Abraham Lincoln, en Washington. Allí acusó al Partido Demócrata de haber nominado a los candidatos «más radicales y peligrosos en la historia de Estados Unidos» y llegó a afirmar que algunos son «yihadistas y miembros de los Hermanos Musulmanes».
Entre los dirigentes apuntados por el republicano figura Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, quien podría convertirse en el primer senador musulmán de la historia estadounidense si resulta elegido. Trump ya había utilizado esa acusación durante la campaña, en un intento por cuestionar a sus adversarios.
En los comicios de este martes, los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, 35 senadores y 36 gobernadores, además de renovar distintos cargos locales. Aunque Trump no aparecerá en las papeletas, pidió a sus seguidores que voten como si su propia continuidad estuviera en juego: «Piensen que estoy en la papeleta».
La jornada será determinante para el futuro político del mandatario, ya que los republicanos buscan conservar las mayorías que mantienen en ambas cámaras, actualmente de 218 contra 214 en la Cámara de Representantes y de 53 contra 47 en el Senado. Sin embargo, los sondeos anticipan un escenario favorable para los demócratas, especialmente en la Cámara Baja, donde el modelo de pronósticos de Decision Desk HQ les atribuye un 84% de probabilidades de recuperar el control. En el Senado, la oposición también mejoró sus perspectivas y alcanza un 65% de posibilidades de obtener la mayoría, según el mismo agregador.
Una eventual victoria demócrata en ambas cámaras permitiría a la oposición impulsar investigaciones sobre Trump, su gobierno y su familia, además de bloquear nombramientos y cuestionar el financiamiento de la guerra contra Irán. También podría abrir un nuevo debate sobre las políticas migratorias y el funcionamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El desgaste económico y el voto latino
Uno de los principales desafíos para los republicanos es el creciente descontento de los ciudadanos por el costo de vida. La inflación, el aumento de los combustibles y las dificultades para afrontar los gastos cotidianos erosionaron parte del respaldo que Trump consiguió en las elecciones de 2024, cuando logró recuperar la Casa Blanca con promesas de reducir los precios y mejorar la economía.
El malestar también alcanza a sectores del electorado latino que contribuyeron a su victoria. En comunidades de origen mexicano y cubano, las expectativas económicas y las políticas migratorias comenzaron a generar desencanto. «Cambiaron su voto en 2024 por cuestiones relacionadas con los altos precios y las dificultades económicas del país. Pero ahora el tema es que Trump es el que los está decepcionando», explicó Robert Shapiro, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Columbia.
El fenómeno se refleja en testimonios de votantes que cuestionan el incumplimiento de las promesas del mandatario. En el condado de Yuma, Arizona, donde Trump consiguió una ventaja de 20 puntos en 2024, algunos residentes manifestaron su preocupación por el encarecimiento de los alimentos, el combustible y otros gastos básicos. Incluso en Somerton, una localidad agrícola de mayoría latina tradicionalmente demócrata, alrededor del 40% de los habitantes había votado por el republicano.
La economía aparece como la principal preocupación electoral. Según una encuesta del Pew Research Center, el 84% de los votantes considera que la situación económica es uno de los asuntos más importantes. A la suba de los precios se suman los aumentos de los seguros de vivienda y automóviles, así como el impacto del conflicto con Irán sobre los mercados energéticos.
La Casa Blanca defiende, sin embargo, que las políticas de Trump están revitalizando la economía y mejorando las condiciones de vida de los estadounidenses. El presidente también sostiene que su administración logró avances en materia de seguridad y política exterior, aunque esas afirmaciones no parecen alcanzar para disipar el descontento de una parte del electorado.
Una campaña contra reloj
En la recta final, Trump encabezó una intensa gira por distintos estados y realizó alrededor de 25 actos para apuntalar a los candidatos republicanos. Iowa, Kansas y Texas estuvieron entre los territorios que visitó, en medio de advertencias sobre el avance demócrata incluso en distritos y estados tradicionalmente favorables a su partido. En algunos de esos compromisos, el mandatario debió reemplazar sus apariciones presenciales por intervenciones virtuales.
Mientras tanto, los demócratas buscan capitalizar el desgaste del oficialismo y recuperar el control legislativo para limitar el margen de acción del presidente durante la segunda mitad de su mandato. Los republicanos, por su parte, aspiran a conservar al menos una de las dos cámaras y evitar que la oposición pueda bloquear sus principales iniciativas.
Con el voto anticipado ya realizado por millones de estadounidenses, incluso el papa León XIV, nacido en Chicago, participó de los comicios mediante el envío de su sufragio por correo. Este martes, las urnas definirán si Trump consigue mantener el respaldo parlamentario o enfrenta un Congreso dominado por sus adversarios políticos.









