Etología: ¡este perro tiene un carácter del demonio!

El campo que analiza el comportamiento de los animales en sus medios naturales cobra cada vez más relevancia

Por Analía Martoglio

En un sentido amplio, esta ciencia estudia el comportamiento normal de los animales en su medio natural o común. En particular, aborda la conducta que presentan al convivir con humanos y por eso es una herramienta clave para comprender a nuestras mascotas y mejorar nuestra convivencia. Quienes pueden acercar esta ciencia a los propietarios, son los profesionales que se dedican a ella. Por eso, para profundizar acerca de esta área, HOY DÍA CÓRDOBA entrevistó al médico veterinario Fernando Catrina, quien se especializa en comportamiento canino y felino y ejerce la profesión en nuestra provincia hace casi 30 años. Así nos cuenta que las consultas de etología se realizan dentro del domicilio, porque es allí donde el dueño tiene los problemas que quiere resolver.

Se hace una evaluación de la situación y del grupo familiar que convive con la mascota, y luego se define el tratamiento adecuado junto con las pautas de manejo para los propietarios. “Nuestras mascotas necesitan que seamos firmes y rutinarios para ellos poder adaptarse y predecir lo que vamos a hacer. Así creamos un círculo de confianza que luego va a ser un vínculo de respeto”, manifiesta. El comportamiento animal tiene una base genética o hereditaria y otra de aprendizaje, pero tanto perros como gatos nacen con el sistema nervioso inmaduro y lo que ocurra en esos períodos sensibles va a tener influencias posteriores en su conducta. Si bien las causas de consulta son muy diversas, Catrina afirma que en la mayoría de los casos existe una base ansiosa originada en un trastorno de comunicación.

“Humanos y perros hablamos diferentes idiomas y esa incomprensión genera ansiedad”. Además, señala que muchas veces los propietarios tratan a sus perros como niños o como un par, y al no entenderlo, generan en ellos un cuadro de agitación. “A veces nos aprovechamos de sus capacidades de adaptarse y la necesidad de personas solas, también hace que se genere una dependencia muy grande que al momento de separarse ocasiona problemas”. Respecto al paseo, que es un momento donde suelen ocurrir inconvenientes, especialmente con perros, Catrina sostiene que no es necesario sacarlos a la calle para distraerlos o para que se “cansen” ya que al igual que un gimnasio para nosotros, nuestros animales se habitúan a la actividad y generan una resistencia.

Por lo tanto, cada vez debemos sacarlos más veces, más tiempo y más distancia para lograr ese objetivo. Por ello, plantea que lo ideal es compartir  tiempo de calidad con nuestros animales, así como capacitarnos y consultar con los veterinarios de cabecera por sus necesidades. “Debemos darles lo que necesitan, pero sólo lo que necesitan y en el momento que lo necesitan y no empacharlos de la interacción humana”.

Los callejeros (y su adopción)

Más allá de la buena intención, al recoger animales de la vía pública no se realiza la selección adecuada. Catrina sostiene que lo correcto es hacer una caracterización comportamental del animal que hemos rescatado de la calle para buscar “el propietario que esa mascota necesita, y no la mascota que necesita el propietario”. Según el profesional, el perro callejero tiene una rutina muy particular: debe recorrer grandes distancias, elige lo que come, es libre de circular por donde desee y por esto, adaptarlo a una vida en un hogar es someterlo a un cambio de rutina muy grande que no es nada fácil. De todas maneras, opina que no debería existir ningún animal suelto en la calle ya que considera que son un gran riesgo sanitario.

“Están las mordeduras, la diseminación de materia fecal, la rotura de bolsas de basura, los ataques a ciclistas o motociclistas y también el ataque a personas en jaurías”. Aun así, considera que la castración masiva es un error: “Una perra tiene celo en promedio dos veces al año, pero la cantidad de cría que tiene no necesariamente sobrevivirá, porque al no contar con una alimentación equilibrada y al no estar vacunados, la supervivencia es baja”. “Con la castración sola no hacemos nada, porque lo único que impedimos es que el animal se reproduzca pero no vamos a evitar que siga generando basura contaminando o atacando a personas”.

 
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