Un estudio académico relevó el estado actual de la vitivinicultura en Córdoba y confirmó su carácter emergente: la provincia cuenta con 51 establecimientos elaboradores de vino y un total de 244,2 hectáreas cultivadas con vid.
El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), constituye el primer diagnóstico socioproductivo del sector y analiza su estructura, escala y principales estrategias.
Una actividad en crecimiento pero de baja escala
El informe muestra que la producción local es reducida en comparación con otras provincias. Córdoba representa apenas el 0,1% del total nacional de superficie cultivada con vid.
Además, la mayoría de los emprendimientos opera en pequeña escala:
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El 77% produce menos de 12 mil botellas al año
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El 34% elabora menos de 4.000 botellas anuales
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Solo cuatro bodegas superan las 20 mil botellas
El crecimiento del sector es reciente: el 75% de los viñedos fue implantado después del año 2000.
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Dos modelos productivos
La investigación identificó dos perfiles dentro de la actividad:
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Modelo empresarial: con mayor inversión y estrategias diversificadas. Integra enoturismo, gastronomía y hospedaje como parte del negocio.
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Modelo familiar: con estructuras más pequeñas, flexibles y menor exposición al riesgo. En algunos casos, logran rentabilidad limitada.
Los departamentos con mayor presencia de bodegas son Calamuchita, Colón y San Javier.
Variedad de cepas y búsqueda de identidad
En Córdoba se cultivan 27 cepas diferentes (15 tintas y 12 blancas). Entre las más extendidas se encuentran malbec, cabernet sauvignon y sauvignon blanc.
El estudio señala que el sector está en una etapa de construcción de identidad productiva, con procesos de adaptación a los distintos terroirs y mejora de técnicas de cultivo y vinificación.
Dificultades económicas y ambientales
Uno de los principales hallazgos es la falta de sustentabilidad económica: cerca del 60% de los productores reconoce que la actividad no es rentable por sí sola.
En muchos casos, los emprendimientos se sostienen con ingresos provenientes de otras actividades, como el comercio o profesiones independientes.
Entre los desafíos más relevantes se destacan:
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Limitaciones por la pequeña escala productiva
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Dificultades en la comercialización
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Falta de políticas públicas específicas
Impacto de la agricultura extensiva
El estudio también advierte sobre problemas ambientales que afectan la producción. En particular, el uso de herbicidas hormonales en cultivos extensivos genera daños en los viñedos.
Las vides son especialmente sensibles a estos productos, lo que impacta en el crecimiento, maduración y calidad de la uva.
Las zonas más afectadas incluyen Colonia Caroya y el valle de Calamuchita.
Artículo original: Lucas Viano, Redacción de UNCIENCIA.
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