La oportunidad llegó en forma de concurso: una invitación a retratar a personas mayores y a mostrar, sin filtros ni frases hechas, cómo se vinculan hoy con su cuerpo. Y ahí aparecieron ellas; Marta Brizuela, Delia Giraudo y Leonor Sabina. Tres mujeres que, frente a cámara, decidieron hacer algo sencillo y enorme a la vez: habitarse, redefinir el concepto de belleza.
La serie se titula “Cuerpos que cuentan historias”. Y el nombre no es una metáfora: en estas imágenes la historia se ve. Se ve en la piel, en la postura, en la risa compartida, en la complicidad, en la seguridad. Se ve en la libertad de estar ahí, presentes, sin pedir permiso. Se ve también en lo que implica salir de la zona de confort y animarse a un juego que, para muchas personas, fue negado durante años: sentirse lindas, fuertes, dignas, visibles.
La reseña que acompaña la propuesta lo dice con claridad: “son mujeres reales y libres. Leonor, Delia y Marta aprendieron a habitar sus cuerpos con orgullo y amor. Sus historias se sienten en la piel: momentos vividos, obstáculos sorteados y enseñanzas que solo el tiempo puede dar”.
Detrás de esta participación hay una institución que todos los días trabaja para que el disfrute no solo se declame sino que se viva. Se transforme en una experiencia posible. El proyecto nace en el Hogar de Día Municipal “Nuestra Alegría”, de la ciudad de Marcos Juárez, Córdoba, un espacio destinado a personas mayores de 60 años que buscan brindar contención, impulsar vínculos sociales y promover actividades socio-recreativas, de esparcimiento y de promoción de la salud, con el fin de mejorar la calidad de vida. Funciona de lunes a viernes de 7 a 13, y ofrece desayuno y almuerzo, lo que permite sostener un acompañamiento cotidiano y una mirada integral del cuidado.

La iniciativa fue impulsada por su coordinadora, Carina Verónica Augusto, trabajadora social (MP 1997) y diplomada en Políticas Públicas en Gerontología Comunitaria, quien lleva cuatro años al frente del Hogar y 23 como empleada municipal. El Hogar depende de la Secretaría de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Marcos Juárez, a cargo de la Arq. Alfonsina Ballarino. Junto a la fotógrafa Sandra Berto, Carina seleccionó a estas tres mujeres para representar una idea que, en tiempos de viejismo sutil, vale oro: la diversidad de los cuerpos y el derecho a una vejez vivida con orgullo. “Estoy convencida de que cada etapa de la vida merece vivirse con dignidad, con oportunidades reales, construyendo una comunidad que apuesta por una vida saludable y activa”, expresó con alegría y seguridad nuestra amiga Carina.
Pasante y futura comunicadora

Lourdes Ferrera está a punto de recibirse de Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba. Durante todo 2025 fue pasante de El Club de la Porota y basó su Trabajo Final en nuestra propuesta de comunicación dedicada a las personas mayores y a las temáticas de la vejez y el envejecimiento. Ayer publicó en el Instagram de El Club de la Porota un reel (video corto) que resume, con mucha claridad y sensibilidad, lo que para nosotros significa la palabra COMUNIDAD. Nos enorgullece profundamente el trabajo de Lourdes y la pasión que puso en cada paso: no solo para llegar a la meta de recibirse, sino también porque se animó a aportar su creatividad, su mirada y su belleza a esta comunidad intergeneracional que, día a día, crece un poco más. ¡Gracias Lourdes!
Ver esta publicación en Instagram
En el primer mes de la Comunidad del Club de la Porota aprendimos cinco cosas
La primera:
Abrirnos a nuevas experiencias nos cambia el punto de vista y entrena la flexibilidad para adaptarnos a nuevos contextos. A veces no hace falta tener todo claro para empezar: alcanza con estar abiertos y disponibles.
La segunda:
Confiar en la intuición, esa voz bajita que no siempre grita, pero que la mayoría de las veces acierta. Y, junto con eso, confiar en las propuestas que otras personas nos hacen desde el amor. Quienes se fueron sumando a la Comunidad no sabían qué iba a pasar ni cómo iba a ser, y sin embargo se animaron a la aventura ¡Gracias!
La tercera:
Bajar a tierra nuestros dones. Vivir la Comunidad no es hacerlo desde la exigencia, sino desde la conexión con uno mismo: con lo que sabemos, con lo que sentimos, con lo que tenemos para ofrecer y con lo que hoy podemos. Un día a la vez.
La cuarta:
Aprender a pedir ayuda. La Comunidad está para eso: para acompañarnos, para ofrecer sin juzgar, para sostener sin imponer. Porque cuando nos unimos se abren posibilidades que, a solas, muchas veces no vemos.
La quinta:
Habilitar el disfrute, la sonrisa y la escucha. Predisponernos a sonreír aunque cueste, a disfrutar aunque aparezca la idea de que no lo merecemos, y a escuchar de verdad, sin necesidad de juzgar ni de opinar siempre desde “cómo lo veo yo”. Son habilidades que se entrenan #EnComunidad.
Porque un mundo para todas las edades no se declama: se construye de manera intergeneracional. Sumate a la Comunidad del Club de la Porota y animate vos también a ofrecer, crear y ser parte de la transformación que querés ver.
Pedinos más información al +54 9 3513 26-0243.









