¡Hola querida comunidad de El Club de la Porota! Siempre es una alegría renovar nuestros encuentros cada viernes en este medio de comunicación. Hoy quiero presentarles a una persona muy especial: el Profesor Vicente Capuano.
Nos conocimos personalmente hace apenas unos días, aunque ambos sabíamos del otro desde hace mucho tiempo. Y eso fue gracias a alguien a quien queremos profundamente: mi abuelo, Alberto P. Maiztegui.
Mi abuelo falleció en 2018, con 98 años. Su legado es tan inmenso que, a veces, siento que es como las estrellas: siguen iluminando aún después de desaparecer. Los años luz nos trascienden. Cada vez confirmo más eso que solemos repetir sin detenernos demasiado: somos polvo de estrellas. Somos parte de una trama vital que no muere, al menos no como solemos entender la muerte. Más bien muta, se transforma. Ese soplo divino —como él lo llamaba— nos entrelaza y nos empuja hacia adelante.
Vicente Capuano fue uno de los tantos estudiantes de mi abuelo, quien ejerció la docencia durante décadas en la Universidad Nacional de Córdoba. Yo no tengo recuerdos suyos dando clases, pero casi puedo imaginarlo con todo lo que me cuentan quienes lo conocieron. Vicente es uno de ellos.
Mi abuelo tenía una memoria admirable para los nombres. O mejor dicho: para los apellidos. Caminar a su lado era garantía de socialización: —Dr. Maiztegui, qué gusto verlo. ¿Se acuerda de mí? Fui su alumno en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (FaMAF) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), durante la década de 1960.
—Cómo olvidarme de Ca-pu-a-no; Vicente Capuano, respondía él, con su dicción impecable. A veces creo que lo encendía pronunciar cada letra con claridad, como si al hacerlo encendiera también el recuerdo.
Y aquí estamos, haciendo match con Vicente, quien hoy se suma como columnista de El Club de la Porota. Ya no como invitado, sino como parte activa de esta comunidad que crece y se expande. Como el legado de mi abuelo. Como esa luz que, lejos de apagarse, cada día ilumina un poco más.
Imaginen un centenar de redoblantes anunciando su llegada…
Señoras y señores, con ustedes: el Profesor Vicente Capuano.
Con amor.
Taller “La risa, remedio infalible”
El próximo 21 de mayo, de 17 a 18 h, se realizará en el Centro Cultural Casa de Pepino (Fructuoso Rivera 287, Córdoba) el taller gratuito “La risa, remedio infalible”. La actividad, organizada por el colectivo “Sí, claro que se puede” busca recuperar las voces y narrativas de las vejeces desde el arte, la risa y la comunicación comunitaria. La inscripción es libre y gratuita, y el formulario se encuentra disponible en el linktree de la bio de Instagram de @siclaroquesepuede. Una invitación a construir una mirada inclusiva y sin estereotipos sobre la vejez.
Encuentro de Centros de Jubilados
El lunes 12 de mayo a las 15 h en Salón La Cayetana (Av. Río Negro 4000). Merienda, música, shows y sorpresas. Invitan: Ministerio de Desarrollo Humano y Dirección de Personas Mayores de Córdoba.
Vicente y su lugar en el mundo
PROFE VICENTE CAPUANO
“Profe, ¿por qué su comportamiento?”, me han preguntado algunos de mis alumnos.
Creo que, en mi forma de ser, siempre estuvo presente lo que entiendo como el “deber ser” de las cosas. Ese “deber ser” que se nutrió en mi niñez y adolescencia, bajo el abrigo de mi casa paterna, con padres casi analfabetos que supieron llenar mi vida de buenos ejemplos.
Sí, ya sé que ese es mi “deber ser”, y que puede haber otros. Pero al menos, me ha servido para pensar y repensar el por-qué de las cosas que ocurren, y el para qué de mi paso por este mundo.
Para no extenderme demasiado, y para resumir en pocas palabras lo que quiero compartir sobre mi comportamiento —como docente y, por qué no, como ser humano— les cuento algo. A lo largo del tiempo, se me han acercado alumnos a preguntarme por qué hago las cosas como las hago. Y la respuesta más simple que encuentro es esta: para que no tengan que atravesar los mismos episodios indeseados que algunos de nosotros vivimos en nuestra época de estudiantes. Para que no transiten la universidad con la sensación de haber sido tratados con injusticia.
Injusticia es cuando una clase no abre sus puertas al diálogo, cuando no hay lugar para explicar ni comprender el rendimiento académico. Injusticia es cuando nadie interpela los resultados, y mucho menos escucha al que los cuestiona.
Porque difícilmente un estudiante que no acuerda con la calificación obtenida —y que tampoco puede expresarse al respecto— cambie su actitud en clase, o su consideración hacia el docente. Y mucho menos, lo haga con la intención de mejorar.
Ya no importa quién tiene razón. Lo que importa es haber sido escuchado.
Hoy también tenemos el enorme gusto de compartir un texto escrito por Carolina Garello, especialista en estimulación cognitiva de personas mayores, psicopedagoga y actual coordinadora del Programa Educativo de Adultos Mayores (PEAM) de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Caro es de esas personas que creen profundamente en la educación como un derecho vitalicio y en la potencia transformadora de la palabra. Su compromiso con el aprendizaje en la vejez trasciende el aula: lo lleva a la radio, a los encuentros comunitarios y, hoy, también a esta casa que es El Club de la Porota. A continuación, compartimos sus palabras que dan cuenta del recorrido, los logros y la alegría de hacer radio entre personas mayores.
Cerebros en Acción y Frecuencia PEAM: cuando aprender también es hacer radio
CAROLINA GARELLO – Coordinadora del PEAM
El Programa Educativo de Adultos Mayores (PEAM) fue creado en 1991 desde la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Este espacio, donde cotidianamente se desarrollan procesos de enseñanza-aprendizaje, tiene como principios fundacionales la educación permanente, y se ha consolidado como uno de los programas de mayor trayectoria, proyección y continuidad dentro de la universidad pública.
En 1992, mediante la Resolución Rectoral N.º 293/92, se autorizó formalmente su funcionamiento, dando respuesta a una necesidad emergente: el envejecimiento de la población adulta y sus implicancias éticas, sociales, económicas y políticas. En este marco, nace Cerebros en Acción, un taller de estimulación cognitiva que tengo la alegría de coordinar. A lo largo de estos diez años de recorrido compartido, hemos desarrollado herramientas que han fortalecido no solo nuestras funciones cognitivas, sino también nuestra calidad de vida.
Como personas mayores empoderadas, activas y comprometidas, este espacio nos invita a seguir profundizando conocimientos sobre estimulación cognitiva, al mismo tiempo que promovemos prácticas que favorecen un envejecimiento activo y saludable, desde una perspectiva de derechos.
En este sentido, nos proponemos ser agentes multiplicadores de lo aprendido, compartiendo saberes y experiencias en diversos ámbitos. Un ejemplo de ello es nuestra participación en un proyecto conjunto con el taller de radio, donde formamos parte de un segmento del programa, difundiendo contenidos valiosos no solo para la comunidad del PEAM, sino también para todos sus oyentes.
El taller Frecuencia PEAM se erige como un espacio de producción periodística realizado íntegramente por personas mayores, que se plasma en un programa radial de 1 hora. Se emite semanalmente en Radio UNRC, a cargo del Lic. Franco Evartisti.
Quienes formamos parte del taller realizamos coberturas periodísticas ligadas a los objetivos de visibilizar la potencia vital de las personas mayores en diversos campos (arte y cultura, educación, ciencia, etc.) y abordar problemáticas que nos atraviesan. Con todo el material producido, los lunes realizamos un espacio de diálogo y definición de cómo estará nutrido y estructurado el programa radial, y quiénes serán sus conductores. Y los miércoles, desde las 17 h por la FM 97.7, salimos en vivo con FRECUENCIA PEAM.
Con mucha alegría, compartimos hoy con toda la comunidad de El Club de la Porota algunos de nuestros segmentos, con la esperanza de que los disfruten tanto como nosotros.