Tras la estela fantasmal de Bonino

Entrevista a Martín Sappia, director de “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, que se estrena en el décimo FICIC | Por Martín Iparraguirre

El Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín (FICIC) se dispone a iniciar mañana su décima edición con un formato virtual, una noticia más que bienvenida para los cordobeses porque se trata de un encuentro vital del interior del país, suspendido el año pasado por la emergencia del Covid-19. Con el deseo y la promesa de repetir la edición en forma presencial en el segundo semestre de 2021, si la pandemia lo permite, el FICIC honrará en su décimo aniversario la tradición de estrenar las mejores novedades de la producción local del último año, que por cierto fue notable: la apertura con “Esquirlas”, de Natalia Garayalde, y “Mi última aventura”, de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, basta para dar cuenta del momento que vive el cine local y pone una vara alta para un encuentro que acostumbra a tener una programación impecable. Dentro de la Competencia Internacional de Largometrajes se presentará además “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, la notable ópera prima de Martín Sappia (reconocido editor local), que compuso un ensayo lúdico y alucinado sobre la figura de Jorge Bonino, tan misterioso y multifacético como el personaje, una verdadera leyenda de la cultura cordobesa rebelde y suburbana, perdida tras los pliegues de su historia más oscura. El filme se verá el viernes a las 21 horas, por la página del FICIC (https://cosquinfilmfest.com)

HDC: ¿Cómo te enganchaste con la figura de Bonino?

Martín Sappia (MS): Cuando me encontré con Bonino a partir de un libro (“Aclara ciertas dudas”, de editorial Caballo Negro) me fascinó el personaje. Después, en la medida que iba averiguando quién había sido me di cuenta del vacío y la ausencia de información que existía acerca de él. Tanto en ese libro como en otros, son más las ficciones que se acercan a Bonino que los datos y las certezas que dan cuenta de él. Esto abría mucho las posibilidades de experimentar a través del lenguaje cinematográfico más que hacer una biografía clásica. Fue una motivación importante ya que desde mi oficio de editor paso mucho tiempo manipulando materiales de otros pero muchas veces atado a narraciones más convencionales. Entonces, trabajar con materiales propios me daba una posibilidad de experimentar que no siempre puedo tener.

HDC: ¿Cómo fue el proceso de investigación que llevaste a cabo?

(MS): La dificultad principal era el vacío. La falta de información. Comencé a buscar gente que lo hubiera conocido o que lo hubiera visto en escena. Cada entrevistado me daba pistas y cada pista otro entrevistado. Fueron 52 personas con las que hablé. Pero lo que parecía una dificultad como la falta de archivo o de verdades oficiales, lo tomé como una motivación y una búsqueda formal. Hasta los recuerdos muchas veces confusos y contradictorios decidí hacerlos parte del relato para convertir eso en una cuestión formal y en un eje narrativo. La idea fue seguir la estela del fantasma, no intentar escapar de ella buscando la verdad sobre Bonino.

HDC: ¿Cómo fuiste encontrando la forma de la película? ¿Por qué decidiste prácticamente no incluir archivos hasta los títulos?

(MS): Eludir el archivo y las entrevistas en cuadro y en sincronía fue de las primeras decisiones que tomé. Si bien hacía las entrevistas con cámara, nunca pensé en usarlas. No fue fácil esta decisión porque fueron entrevistas muy buenas, plagadas de anécdotas y situaciones emotivas muy intensas. Hay muy pocas imágenes de Bonino. Y ninguna de ellas son sobre sus espectáculos. No quería ilustrar, quería encontrar una forma cinematográfica que dialogara con este personaje tan esquivo. Me gustaba la idea de buscar al fantasma y construirlo en base al rumor.

El archivo y las entrevistas delimitan mucho y de alguna manera puntúan el relato en una dirección. Mi idea siempre fue buscar una forma propia a partir de elementos profílmicos que establecieran lazos con el personaje. De allí, por ejemplo, surgen los espacios habitados por Bonino y los árboles.

Las voces en off, sin caras ni identificación, me sirvieron para alimentar el mito. Al no saber quién habla, no sabemos quién dice y entonces podemos llegar a dudar o a mitificar. Como la leyenda y el mito envuelven al personaje de Bonino. En vez de ir en contra de eso, busqué la manera de sumarme a esa construcción mítica. Ese coro en off funciona entonces como un rumor que alimenta la figura.

HDC: ¿Cómo construiste el relato oral de la película?

(MS): Me interesaba que hubiese alguien detrás de Bonino. No me interesa la narración en primera persona como forma, yo no quería estar ahí. Pero inventé un personaje, casi como si fuese uno de esos amigos a los que entrevisté que haga de aquel que quiere reconstruir sus días. De hecho lo que realmente da cuenta de la existencia de Bonino son las cartas y postales de su puño y letra. Lo demás puede ser tomado como una invención, solo como un rumor. Que una escritora como Eugenia Almeida sea la voz en off también es una reivindicación de la palabra escrita como elemento narrativo en el cine. Además, su manera de entender el texto es muy bella y le agrega un intencionalidad que tal vez el texto no tenga y eso lo refuerza de manera fundamental.

HDC: Hay algo muy particular en la forma en que filmas los espacios por los que transitó Bonino, como si los lugares guardaran una memoria oculta que vos están intentando dilucidar en fuera de campo...

(MS): Hay algo de todo eso que planteas en las preguntas. Creo que los espacio de la ciudad guardan algún tipo de memoria y sino la guardan nos dan por lo menos la escenografía donde los cuerpos han transitado. Ya eso me sirve a mí para imaginar a Bonino. En esos ecos de esos espacios es donde intento que cada espectador vea a Bonino. Al Bonino que imaginan porque a su vez no quiero que vean su rostro y la ausencia de éste va precisamente en ese sentido. El de intentar que las construcción del personaje no la digite la película sino que sea algo más abierto y hecho por cada espectador. Y la idea de fantasma claro que alimenta la ficción, porque el fantasma lo es, es una ficción construida en base a creencias y no a saberes.

HDC: Al final del recorrido, ¿qué crees que aporta tu película para entender la figura de Bonino?

(MS): Me gustaría que se abran más preguntas que respuestas en torno a su personaje. Yo no pretendo ser el biógrafo de Bonino. Yo no sé de Bonino. Solo investigué. Si me parece que es un personaje de una época poco visitada en Córdoba sobre la que valdría la pena volver más. Porque de alguna manera representa una Córdoba que quedó olvidada después de las atrocidades de la dictadura. Córdoba era un polo industrial, cultural y social muy fuerte. Hoy Córdoba es solo humor, cuarteto y cierta tradición conservadora, y me parece que debería ser mucho más que eso porque hay otras expresiones y artistas de gran valor que merecen su espacio. Bonino siempre fue un personaje incómodo, incomprendido y hasta olvidado. Porque mitificar también sirve para poner a un personaje en el bronce, así no molesta. Estaría bueno pensar qué pone en cuestión su figura y por qué.

 
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