She Taxi, el poder de las mujeres al volante

Apuntes feministas | Por Sofía Jalil

Con los últimos rayos de luz, las puertas se van cerrando y las ventanas bajando. Es de noche y la ciudad se torna en un territorio hostil. El miedo es el mayor límite a los derechos y aleja a las personas de los espacios públicos.

Pensemos en una postal de otoño, con la calle desértica, las ramas de los árboles tapando el alumbrado público y la parada del colectivo vacía. O regresar al hogar pasada la medianoche. También, muchas mujeres han vivido situaciones incómodas en su traslado al hogar con comentarios y acciones desubicadas de taxistas y remiseros. Muchas prefieren evitar exponerse.

El miedo limita la libertad, y lleva a una mayor restricción en el uso y goce del territorio. La experiencia de habitar la ciudad, circular y apropiarse del territorio, es distinta para una mujer que para un varón, y mucho más para las personas trans. ¿Cómo superar esta barrera? ¿Cómo volver a transitar?

She Taxi” es una aplicación (app) que da respuesta a una demanda colectiva: la circulación segura de mujeres por la ciudad. Es la primera y única app en Argentina que ofrece servicio de traslado (taxi o remis) con conductoras.

Un claro ejemplo de cómo los usos de las nuevas tecnologías con perspectiva de género pueden dar respuestas a demandas sociales, e inclusive ser una fuente de trabajo para mujeres.

La emprendedora, taxista y fotógrafa rosarina María Eva Juncos es la creadora de la app. En diálogo con HOY DÍA CÓRDOBA cuenta su experiencia. Desde el 2009 es taxista, y año tras año escuchaba siempre el mismo comentario: las pasajeras se alegraban cuando veían que la conductora era una mujer.

Esa situación reiterativa, más las condiciones laborales donde más del 90 por ciento de los trabajadores del volante son varones y que “en la diaria del trabajo también nos encontramos con pasajeros hombres que hacían comentarios fuera de lugar”, le cambiaron la óptica a María Eva Juncos.

Fue tejiendo redes hasta que se contactó con un ingeniero, a quien le transmitió sus necesidades. Así, un 17 de diciembre del 2016, nació “She Taxi” y desembarcó en Rosario.

El primer desafío fue salir a buscar a las conductoras y explicarles el proyecto. María Eva recuerda que al comienzo les costaba llegar a las demás trabajadoras porque la mayoría son varones. De a poco y sostenido fueron creciendo hasta que un día una “influencer” subió un post relacionado con “She Taxi”, y la demanda aumentó exponencialmente. No hubo marcha atrás.

Actualmente, el servicio está disponible para las ciudades de Córdoba, Santa Fe, Rosario, Santa Rosa de Calamuchita y prontamente, si la Justicia da lugar, en Capital Federal.

Fuente de trabajo

En lo que va del 2021, María Eva comparte que recibieron más de 300.000 solicitudes de viaje, de las cuales 63.000 no pudieron ser cubiertas, ya que son menos de 400 conductoras activas en el país.

La actual cantidad de trabajadoras que utilizan la app no es suficiente para cubrir la demanda de mujeres que piden el servicio.

“Tenemos la herramienta con la tecnología adecuada para cubrir las necesidades de la demanda y una oferta que hace lo imposible para cubrirla. Si tenemos mujeres que están desocupadas, ¿dónde está el Estado?”, cuestiona Juncos.

“Hice un registro de las conductoras. Hay empleadas, que son sostén de familia y con posibilidad de comprar un auto, pero no reciben el apoyo del Estado. No hay paridad. ¿Por qué no les dan a las conductoras licencias para incrementar la oferta? ¿Qué pasa con los cupos? En “She Taxi” nos falta oferta. Si bien estamos avanzando, es responsabilidad del Estado dar respuesta a la brecha abismal que existe en relación a la cantidad de conductores varones. Hoy las mujeres somos cerca del 5 por ciento”, expone.

María Eva no es del tipo de personas que contempla la vida pasar, al contrario: elaboró un proyecto para las conductoras que cumplan requisitos reglamentarios, sean sostén de familia y tengan la posibilidad de adquirir un auto puedan tener su licencia. Quiere llevarlo a todo el país. “Es un derecho laboral que está siendo rechazado”, opina.

Viajes seguros

Vanesa Díaz es conductora, hace 22 años que trabaja en el volante. Pasó más de 10 como remisera y actualmente es taxista. Es una de las 397 activas que la app tiene en el país.

Es cordobesa y en diálogo con HOY DÍA CÓRDOBA cuenta que fue otra compañera, taxista también, quien entró en contacto con María Eva para el desembarco de “She Taxi” en la ciudad de Córdoba, por el 2018. Se trata de Pamela Pastor, a quien Juncos también menciona ya que es otra mujer con ideas para vivir mejor.

La intención de Pastor es enseñar a las mujeres a manejar. “El proyecto es que nosotras les enseñemos a manejar y a usar la app, para conseguir trabajo. Muchas que están en situación de violencia no tienen trabajo, y tampoco dinero para emanciparse. En un país donde escasea el trabajo, lo que sucede con She Taxi no se comprende”, dice María Eva y aclara que no solamente contempla a mujeres, sino también a disidencias y otras identidades de género como personas trans.

“She Taxi es un golazo. Con la situación paralizada por el coronavirus, es lo que nos está salvando la vida. Está todo muy frenado”, dice Vanesa y recuerda que la app se desactivó de Córdoba tras su desembarco en 2018 “porque teníamos 90 solicitudes de viaje y solo podíamos cubrir 15”.

El motivo por el cual volvió a funcionar es que se unieron “las verdes” (remiseras) con las taxistas. “She Taxi es una fuente de trabajo”, remarca con gran orgullo Vanesa y destaca que “no hay pica” entre las trabajadoras verdes y amarillas.

“Es una app gratis. No tenemos publicidad. Las primeras clientas fueron adolescentes que como saben usar el celular la descargaron y pedían el servicio principalmente a la noche. Ellas les enseñaron a sus madres y abuelas. Esta app no debería existir, la mujer debería sentirse libre y segura para movilizarse, pero eso no sucede. Entonces tenemos que ver qué podemos hacer. El miedo te paraliza y, a grandes rasgos, te va privando de esos espacios públicos”, comenta.

Vanesa observa que “hay mucho machismo en los taxis, con las pasajeras”. “7 de cada 10 pasajeras te cuentan que les pasó algo con un conductor y prefieren no salir”, describe.

Si bien hay mucha demanda y la demora puede aumentar, esto no representa un inconveniente para las usuarias. “Las chicas prefieren esperar 30 minutos a tomar un taxi en la calle. No son solamente chicas, también hay usuarios varones que fueron maltratados por taxistas, chicos gay”. “Es beneficioso para las dos partes. Son viajes seguros”, concluye la cordobesa.

“She Taxi” llegó para subvertir la manera en que las personas se movilizan en la ciudad, y además se presenta como una fuente de trabajo inagotable. Un espacio al cual quienes trabajan en políticas públicas deberían indagar, consultar y acompañar.

 
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