El hierro es un testigo silencioso. En manos de Marcelo Caliva, herrero y escultor autodidacta de 55 años, el metal deja de ser un material estructural para convertirse también en una forma de expresión. Caliva pertenece a una tercera generación de metalúrgicos de origen árabe y construyó su oficio entre el calor de la fragua y la exploración artística, sin haber pasado jamás por una academia de bellas artes.
Durante sus primeros años, muchas de sus obras quedaron anónimas porque no las firmaba. Sin embargo, según contó, esas piezas comenzaron a abrirle puertas. Hace unos años lo invitaron a participar de su primer simposio de escultores, donde empezó a destacarse y a recibir premios. Su carrera comenzaba a tomar impulso, hasta que la pandemia interrumpió ese recorrido.
Aunque hoy reparte sus jornadas entre la forja de capiteles y la construcción de techos en el Instituto Manuel de Falla de Alta Gracia, su nombre aún no quedó inmortalizado, quizás por su bajo perfil. Allí trabajó durante siete años en los tres edificios que conforman el colegio y realizó desde portones, rejas, techos y capiteles hasta ventanas y pupitres.
Aclaración editorial: Una versión anterior de esta nota atribuyó a Marcelo Caliva la construcción de la embarcación de hierro ubicada en Santiago del Estero 101, en Córdoba. Esa atribución fue rectificada a partir de la información aportada por el escultor Daniel Del Giudice, quien ideó, diseñó y construyó la obra en 1999. La participación de Caliva en la escultura inspirada en los diseños de Leonardo da Vinci no se ve afectada por esta corrección.
Una escultura alusiva a Leonardo Da Vinci
En 2019, con motivo del V Centenario de la muerte de Leonardo da Vinci, el Consulado General de Italia en Córdoba, el Instituto Italiano de Cultura, la Agencia Córdoba Cultura y el Centro Cultural Córdoba organizaron un homenaje al artista e inventor italiano. Después de conocer el trabajo de Caliva en un simposio de escultura en el que había resultado ganador, lo convocaron para construir una pieza a partir de los diseños de Leonardo. Para realizarla, trabajó junto a su primo, el también herrero de Alta Gracia Duilio Heredia.
El resultado fue una estructura que reúne varios de los inventos de Leonardo. En el centro aparece el Hombre de Vitruvio, sobre una base inspirada en el Barco Escorpión. La composición también incorpora el tornillo aéreo, un ornitóptero y dos grandes hélices. Caliva y Heredia construyeron una estructura de 7,5 metros de altura, diseñada para poder desmontarse y trasladarse por partes. En su interior incorporaron un mecanismo que permite que toda la pieza realice un giro de 360 grados en cuatro minutos y medio.
La concepción del proyecto llevó cuatro meses. El armado final tuvo que resolverse en apenas un mes y medio. Durante ese período, los dos herreros trabajaron hasta 16 horas por día para llegar a tiempo a la inauguración y terminaron la obra apenas un día antes de la presentación.
El traslado desde Alta Gracia hasta Córdoba también presentó sus propios desafíos. Las piezas fueron cargadas en un camión y llevadas hasta el Centro Cultural Córdoba, donde descubrieron que no podían soldar dentro de la sala porque las chispas podían activar los detectores de humo. Entonces armaron el barco en un patio exterior, a unos 30 metros del espacio de exposición, y lo ingresaron por partes.
La escultura fue inaugurada el 22 de noviembre de 2019 como parte de la muestra internacional El ingenio italiano – desde Leonardo a Italia en el espacio. Permaneció en el Centro Cultural Córdoba hasta el 11 de diciembre y luego fue trasladada a Jesús María. Más tarde llegó a Alta Gracia, donde se instaló en el exterior del Cine Monumental Sierras. Finalmente, durante la pandemia, fue trasladada a la Municipalidad de Villa General Belgrano, donde permanece actualmente.
Crear también cuesta
El contexto económico también había cambiado la manera en que Caliva podía dedicarse al arte. Hacer una obra requiere tiempo y, para él, hoy resulta difícil producir varias esculturas sin tener un encargo previo. Según explicó, hacer una serie de esculturas para una exposición y esperar después a venderlas requiere una capacidad económica que hoy no tiene.
A eso se suma, según su mirada, la falta de respaldo que atraviesa actualmente al sector artístico. Caliva contó que antes existía un acompañamiento que permitía a los artistas desarrollar sus proyectos y que, con el tiempo, ese apoyo se fue perdiendo.

















Ahora se entiende la utilidad del Faro del Bicentenario, con tanto barco navegando por la docta.- Felicitaciones a CALIVA por su arte-