La música latina despide a uno de sus pilares fundamentales. Willie Colón, el emblemático trombonista, compositor y productor que definió el sonido de la salsa moderna, murió este sábado a los 75 años en un hospital de Nueva York. El artista, cuyo nombre real era William Anthony Colón Román, se encontraba internado por complicaciones respiratorias, según confirmaron sus allegados.
«Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia. Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música», expresaron sus familiares en un comunicado oficial, pidiendo privacidad en este momento de duelo. Su salud se encontraba delicada desde 2021, tras sufrir un grave accidente automovilístico en Carolina del Norte.
El sonido del Bronx y la identidad nuyorican
Nacido el 28 de abril de 1950 en el Bronx, Colón fue el máximo exponente de la identidad nuyorican (puertorriqueños nacidos en Nueva York). Criado por su abuela, Antonia Román Pintor, creció en un contexto de segregación racial previo a la Ley de Derechos Civiles de 1964, una experiencia que marcó su lírica y su compromiso con las raíces latinas.
Su carrera despegó a los 16 años cuando fundó, junto al sello Fania Records, una propuesta musical que mezclaba el folclore de la isla con la dureza de la urbe estadounidense. En 1967 lanzó el álbum «El Malo» junto a Héctor Lavoe, apodo que lo acompañaría de por vida y que recientemente fue evocado por figuras actuales como Bad Bunny.
Una trayectoria de hitos y colaboraciones
La importancia de Colón no se explica sin sus sociedades artísticas, las cuales transformaron el género:
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Con Héctor Lavoe: Juntos crearon himnos generacionales como «Calle Luna, Calle Sol», «Che Che Colé» y «El día de mi suerte».
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Con Rubén Blades: A fines de los 70, consolidaron la «salsa intelectual» con discos como Canciones del solar de los aburridos, que aportaron una perspectiva social inédita a la música bailable.
Con más de seis décadas de trayectoria, nueve Discos de Oro y cinco de Platino, su obra trascendió las fronteras de los escenarios. Fue un visionario que supo leer la tendencia de su tiempo, defendiendo siempre el legado de Puerto Rico a través de trabajos como Hecho en Puerto Rico.
Su partida marca el fin de una era para la diáspora latina en Estados Unidos, pero su trombón seguirá siendo la banda sonora de la resistencia y la alegría en todo el continente.
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