Atenas necesitaba ganar y ganó. No le sobró nada, sufrió más de la cuenta y debió apelar al carácter cuando el juego no fluía, pero el objetivo se cumplió. En su cancha, el “Griego” venció a Unión de Santa Fe por 76 a 69 y consiguió una bocanada de oxígeno fundamental en su lucha por escapar de la zona baja de la tabla.
El trámite fue espeso y cambiante para el elenco cordobés, que venía golpeado tras la caída ante Ferro. Si bien el arranque fue parejo, con Nakye Sanders fajándose en la pintura, Unión manejó los tiempos en la primera mitad gracias a la conducción de Franco Balbi. El “Tatengue” aprovechó el desconcierto ofensivo del local en el segundo cuarto y llegó a sacar una luz de 12 puntos (18-30) que encendió todas las alarmas.
Sin embargo, Atenas reaccionó a puro coraje. Tres bombas perimetrales consecutivas —dos de Danjel Purifoy y una de Santiago Ferreyra— devolvieron al equipo al partido antes del descanso largo. La segunda mitad fue una batalla de nervios, interrumpida por momentos debido a la humedad en el parqué, donde la visita amenazaba con quebrar el juego desde lo anímico pero no lograba sentenciarlo en el marcador.
El desenlace fue no apto para cardíacos. Con el tablero clavado en 69 iguales y poco más de un minuto en el reloj, la pelota quemaba. Fue allí cuando apareció la jerarquía de Luciano González: el “Chuzito” clavó un triple letal restando 42 segundos que fue una daga para los santafesinos. Balbi falló en la respuesta, Sanders sentenció la historia desde la línea de libres y el desahogo se apoderó de Córdoba.
Purifoy fue el máximo anotador con 20 puntos, bien secundado por los 16 de Sanders y Ferreyra. Con un récord de 9-16, Atenas respira y ya pone la cabeza en Regatas, su próximo rival el 14 de marzo, sabiendo que el margen de error es mínimo.









