El destino de Denise García Rojo quedó marcado incluso antes de que pudiera elegir una pelota. Aunque su familia ya residía en España, su madre decidió cumplir un deseo profundo: que el parto fuera atendido en su país y en su ciudad natal. Así, Denise nació en Córdoba, a un océano de distancia de la vida que luego la esperaría en Europa. Hoy, con 19 años, esa historia de ida y vuelta se refleja tanto en su recorrido futbolístico como en su identidad personal.
Actualmente es jugadora del Club Deportivo Getafe Femenino y una de las integrantes de la Selección Argentina Sub-20 que se prepara para disputar la Conmebol Sub-20 Femenina 2026, que se jugará en Paraguay del 4 al 24 de febrero. El torneo otorgará cuatro plazas para el Mundial de Polonia del año próximo y tendrá a Argentina compartiendo el Grupo B junto a Brasil, Perú, Ecuador y Bolivia.

En el plano colectivo, su presente en el Getafe transita una temporada irregular, marcada por cambios profundos. “Teníamos un objetivo que era volver a ascender, porque el equipo venía de subir una categoría, y por temas de resultados se nos complicó”, explicó. A ese contexto se sumó una situación inesperada: la salida del cuerpo técnico. “Se fue por decisión propia y son cambios que siempre chocan a las jugadoras. Te acomodas a un plan de juego, a personas, y cuesta cambiar”, reconoció.
Sin embargo, Denise eligió enfocarse en lo que viene. “A la vuelta de Navidad jugamos dos partidos y al menos sumamos dos puntos. La idea es mejorar lo que venimos haciendo”, afirmó. En lo personal, su balance es positivo: “Por suerte tengo minutos, juego prácticamente todo y estoy siendo regular. Eso es un poco lo que te tira para adelante”.
Más allá de los vaivenes futbolísticos, destaca el factor humano. “Tenemos un lindo grupo y eso es muy importante, sobre todo en estas situaciones”, subrayó, convencida de que la cohesión interna suele marcar la diferencia cuando los resultados no acompañan.
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Dentro del campo, Denise tiene claro dónde se siente más cómoda. “Si me preguntan a mí, voy a decir que de siete”, confesó sin dudar. Aunque en el Getafe suele desempeñarse como lateral derecho, su esencia aparece más cerca del área rival. “Siempre por la banda, por el tema de la velocidad y el aguante para subir y bajar”, explicó. Desde el extremo, sabe lo que le piden: “Todo lo que sea posibilidad de gol, pegarle al arco sin pensarlo y sacar centros”. Como lateral, el foco cambia, pero no el compromiso: “Estar encima de la marca y también agregarme al ataque”.
Su experiencia en el fútbol español también le permitió identificar diferencias claras con el argentino. “Acá le dan mucha más bola al físico. En España es todo más técnico y táctico”, analizó. De todos modos, reconoció que esa brecha empieza a achicarse: “El fútbol se está convirtiendo en algo más físico en todos lados, pero Argentina en eso puede destacar porque tiene muy buena preparación”.
Ese proceso de adaptación fue clave en su camino dentro de la Selección. Denise recibió su primera citación el año pasado, en la antesala del Sudamericano, y desde entonces siente una evolución constante. “Tuve que cambiar mucho el aspecto físico. Arranqué con un entrenador personal y del primer Sudamericano al Mundial ya había mejorado muchísimo”, contó.

También debió adaptarse a una idea de juego distinta. “Hay diferencias entre lo que me piden en España y lo que nos pide (Christian) Meloni en la Selección”, señaló. Pero el crecimiento no fue solo futbolístico. “A nivel de persona encontré un grupo muy lindo. Salía de mi zona de confort y me lo hicieron todo muy fácil”, valoró.
Ponerse la camiseta argentina por primera vez fue, para ella, una experiencia difícil de describir. “Es un sueño. Me crié en España, pero en casa siempre tuvimos toda Argentina: las tradiciones, la cultura, todo”, relató. Y agregó, con emoción: “Sentís la camiseta como lo más grande. No tengo palabras para describir lo que se siente”.
El presente del grupo Sub-20 también la entusiasma. “Hay muy buen ambiente en todo sentido: cuerpo técnico, relación con las jugadoras, entre nosotras”, destacó. Aunque reconoce un recambio generacional, con la llegada de futbolistas Sub-17 e incluso Sub-15, lo vive como algo positivo. “Tratan de hacerte sentir cómoda y parte del grupo. Seguramente eso se va a ver reflejado en la cancha”.
De cara a la Conmebol Sub-20 Femenina, las expectativas son altas. En lo personal, Denise es clara: “Quiero aportar todo lo mejor de mí, dentro y fuera de la cancha”. A nivel colectivo, el objetivo inmediato es la clasificación al Mundial, pero hay algo más. “Siempre está en mente salir campeonas”, aseguró. Los resultados recientes alimentan esa ilusión: “Ganamos los dos amistosos con Colombia, empatamos con Brasil y le ganamos a Paraguay. Se crean sueños”.

Justamente Brasil será uno de los grandes desafíos del grupo. Lejos de intimidarse, Denise lo vive como un estímulo. “La pica que hay te hace sacar lo mejor de vos. Querés ganar cueste lo que cueste”, afirmó. Y completó: “Venimos de ver que les podemos hacer frente, así que vamos con la cabeza bien alta y con la garra que nos caracteriza”.
Para ella, las claves del torneo estarán en los detalles. “Cometer los mínimos errores posibles, porque en estos torneos cada error cuenta”, advirtió. La concentración y la unión del grupo aparecen como pilares. “Es fundamental en cualquier equipo, te ayuda en lo bueno y en lo malo”, sostuvo.
Su historia personal también atraviesa la nota de principio a fin. Nacida en Córdoba, criada en España, Denise nunca sintió una contradicción entre ambas identidades. “En casa todos los domingos hay asado, mate todos los días, cuarteto, cumbia”, contó entre risas. Aunque hoy vive en Madrid y sus padres en Asturias, el vínculo con Argentina nunca se cortó. “Siempre venimos mucho, nunca nos desvinculamos”.
Volver a pasar las fiestas en el país refuerza ese lazo. “Es de los mejores recuerdos de mi infancia. Cómo se viven esas fechas acá es muy distinto, me encanta”, confesó.
Cada vez que entra a la cancha con la camiseta albiceleste, Denise lleva en la espalda un apellido cargado de historia. Por iniciativa de su papá, en el dorsal figura “Rojo”, en homenaje a su abuelo materno, ‘Dino’, quien fue arquero de Unión Florida en la Liga Cordobesa. “Es mi mayor motivación. Era mi persona favorita del mundo”, dijo con emoción. “Amaba el fútbol y amaba Argentina. Es el mejor homenaje que le pude hacer”.

Desde su mirada, el fútbol argentino tiene algo único que no se replica en Europa. “Cómo se vive el fútbol acá no se vive en ningún otro lugar”, aseguró. Recordó los festejos del Mundial de Qatar incluso en ciudades pequeñas de España: “Nos encontramos con un montón de argentinos que no se conocían, pero parecían una familia”.

Atenta al crecimiento del fútbol femenino local, Denise percibe un cambio real. “Está creciendo muy rápido, los clubes están apoyando y se va profesionalizando”, celebró. En cuanto a los colores, su corazón se divide, aunque tiene una inclinación clara. “En casa son de Instituto, pero yo siempre fui de Boca”, confesó.
Pensando en el futuro, sus sueños están bien definidos. “A corto plazo, la Conmebol Sub-20 y conseguir los objetivos”, enumeró. Más adelante, le gustaría consolidarse en Europa y, si es posible, debutar en la Primera División de España. Pero hay algo que no negocia. “Seguir mejorando y seguir disfrutando. A veces eso se pierde, y es la base de todo”, concluyó.









