Francisco Cerúndolo no solo ratificó su gran momento en el Masters 1000 de Miami, sino que también dejó en claro que atraviesa una semana en la que su tenis fluye con naturalidad. Tras su sólida victoria frente al francés Ugo Humbert por 6-4 y 6-3, el argentino analizó su rendimiento con autocrítica y precisión, destacando el proceso de adaptación que le permitió imponerse en los octavos de final.
“Muy contento porque fue un partido impresionante. Hasta el tres iguales me sentí medio incómodo, él estaba jugando muy agresivo, sacando muy bien y me metió muchos winners en las primeras bolas”, explicó el porteño, en referencia a un inicio en el que debió ajustar su juego ante la intensidad del rival.
A partir de ese momento, el desarrollo comenzó a inclinarse a su favor. “Cuando pude salir de esos games difíciles con mi saque y levantar algunos break points, empecé a entender mejor su juego y todo fluyó”, agregó Cerúndolo, quien ocupa el puesto 19 del ranking ATP Tour y atraviesa uno de los momentos más destacados de su temporada.
El quiebre en el séptimo game del primer set resultó determinante para encaminar el parcial inicial, que luego cerraría por 6-4. Ya en la segunda manga, el argentino volvió a golpear desde el arranque y sostuvo la diferencia con autoridad, apoyado en una combinación de agresividad y solidez desde el fondo de la cancha.
“Más allá de como ataqué y saqué, creo que también defendí muy bien, y eso fue súper importante”, remarcó, subrayando una de las claves de su rendimiento en el Hard Rock Stadium, donde ya había demostrado su afinidad con la superficie en ediciones anteriores.
De cara a la próxima instancia, su rival será este jueves, no antes de las 20, el alemán Alexander Zverev. “Lo enfrenté varias veces, es un jugador de mucha jerarquía, top 3 hace muchísimos años”, dijo el argentino.









