Además, advirtió que, en caso de que el Central decidiera vender para “planchar” al billete verde, “se generarían nuevos temores sobre un eventual default de la deuda en moneda dura, incrementando las presiones que se querían disipar”.
Ante la disyuntiva respecto a si el Banco Central convalidará una baja de la tasa de política monetaria en el marco de un dólar más calmo y con la inflación en leve declive, la consultora señaló que para que la tasa baje del 70% y perfore el 55%, habrá que esperar a la próxima gestión presidencial.
En ese sentido, remarcó que aunque la tasa de interés alta no es la principal herramienta para disuadir la demanda de divisas, tampoco es irrelevante.
Por otra parte, señaló que el Banco Central no debería recortar sensiblemente la tasa de interés de referencia para evitar que los bancos comerciales queden con activos a siete días (Leliq) y pasivos a un mes (plazos fijos). Esto tiene que ver con evitar un descalce de plazos de las entidades financieras, señaló la consultora.









