La actividad económica registró una caída del 2,9% interanual en febrero, según el índice elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, y consolidó un escenario de debilidad persistente en los principales sectores. El dato se suma a una serie reciente de indicadores que reflejan un desempeño irregular y sin señales claras de recuperación.
De acuerdo con el relevamiento, el nivel de actividad volvió a contraerse y no muestra signos consistentes de mejora. La industria aparece como uno de los sectores más golpeados, con caídas en los niveles de producción, menor utilización de la capacidad instalada y dificultades para sostener el ritmo operativo.
En paralelo, el consumo continúa en retroceso. La combinación de pérdida de poder adquisitivo, ajustes en el gasto de los hogares y un contexto de incertidumbre impacta de forma directa sobre la demanda interna, que sigue sin traccionar la actividad.
Fuerte heterogeneidad sectorial
El análisis por sectores muestra una economía que avanza a distintas velocidades. La industria manufacturera volvió a ser uno de los rubros más afectados, con una caída del 7,9% interanual, impulsada por retrocesos en maquinaria y equipos, y en la producción de alimentos, especialmente en la molienda de aceites.
El comercio también reflejó la debilidad del consumo, con una contracción del 6,9% interanual tanto en el segmento mayorista como minorista. A esto se sumó una caída del 5,6% en el sector de Electricidad, Gas y Agua, vinculada a un menor nivel de demanda de hogares y empresas.
En contraste, los sectores asociados a recursos naturales mostraron un mejor desempeño. La actividad de Minas y Canteras creció 12,6% interanual, impulsada principalmente por la producción en Vaca Muerta, que mantiene niveles elevados. No obstante, el informe advierte que los yacimientos convencionales continúan en retroceso.
El agro también aportó datos positivos, con un crecimiento del 6,7% interanual, explicado por una suba del 13% en la producción agrícola, aunque parcialmente compensada por una caída del 7,1% en la actividad ganadera.
Por su parte, la intermediación financiera creció 8,8%, mientras que otros sectores mostraron variaciones más moderadas. La construcción avanzó apenas 0,7%, al igual que el rubro de transporte, almacenamiento y comunicaciones, en tanto que la administración pública y defensa registró una leve caída del 0,6%.
Este desempeño evidencia un escenario donde los sectores exportadores y financieros sostienen cierta dinámica, pero no alcanzan a compensar la debilidad de la industria y el consumo interno.

Perspectivas
El informe advierte que el dato de febrero deja un punto de partida más bajo para los próximos meses y plantea desafíos para la evolución de la actividad. En este contexto, la economía continúa sin traccionar crecimiento sostenido, con una dinámica fragmentada y dependiente de pocos sectores.
Además, este escenario agrega complejidad a la meta oficial de crecimiento del 5% para 2026, en un marco donde los motores tradicionales aún no logran acompañar el impulso de las actividades más dinámicas.
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