El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la inflación mensual podría “empezar con 0” este año si se mantiene el actual esquema fiscal y monetario, y afirmó que el cepo cambiario “está 90% levantado”. Además, sostuvo que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero será inferior al 2,9% registrado en enero.
“Mientras nos mantengamos en este curso, tranquilamente este año la inflación podrá empezar con 0”, afirmó el funcionario, quien evitó precisar un número concreto y aclaró que las estimaciones oficiales no siempre coinciden con las que luego publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El titular del Palacio de Hacienda defendió la desaceleración de precios como consecuencia directa del ordenamiento macroeconómico y aseguró que el principal “escudo” ante un contexto internacional adverso es “tener la casa en orden”.
“El mejor escudo contra un shock externo es tener la macroeconomía ordenada”, sostuvo en referencia a la escalada del conflicto en Medio Oriente. Según planteó, en crisis anteriores la Argentina llegaba con desequilibrios fiscales y monetarios acumulados, lo que amplificaba el impacto externo.
Cepo y mercado cambiario
En materia cambiaria, afirmó que el cepo “está 90% levantado” y que la salida total dependerá de mantener la disciplina fiscal y monetaria. “No va a cambiar nada si salimos dentro de uno, dos o cinco meses. Lo más importante es sostener el orden”, señaló.
También cuestionó los diagnósticos que vinculan el riesgo país con la acumulación de reservas o con la necesidad de realizar una colocación internacional para “probar” acceso al mercado. “No necesitamos probarle al mercado que podemos salir”, indicó.
Menos Wall Street, más mercado local
Caputo remarcó que la estrategia apunta a reducir la dependencia de Wall Street y fortalecer el mercado de capitales local. En ese sentido, estimó que existen alrededor de US$170.000 millones fuera del sistema financiero, frente a depósitos privados equivalentes a unos US$60.000 millones.
“Ese ahorro está en las casas de la gente perdiendo intereses. Podría estar ayudando a crecer al país y generando rendimiento para los ahorristas”, afirmó, al insistir en la necesidad de formalizar esos fondos para canalizarlos hacia crédito productivo, hipotecas e infraestructura.
Reforma laboral y presión impositiva
El ministro vinculó la baja de impuestos con la consolidación del superávit primario y destacó el régimen de nuevo empleo aprobado en la reforma laboral, que reduce la carga patronal al 2% durante cuatro años —más aportes a aseguradoras de riesgos del trabajo y obra social— frente a niveles previos de entre 17% y 20%.
Según sostuvo, el debate no es entre un modelo industrialista o aperturista, sino entre un esquema “prebendario” y otro basado en competencia e inversión. “En el corto plazo los mercados no siempre reflejan los fundamentals, pero en el largo plazo prevalecen”, concluyó.
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