En una jornada cargada de definiciones, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó despejar las dudas de los mercados y de los ahorristas con un mensaje directo: “el riesgo kuka no existe más”, sentenciando que “el kirchnerismo no va a volver”. Bajo esta premisa, el funcionario instó a los argentinos a poner en circulación los ahorros privados, estimando que existen aproximadamente US$170.000 millones «en los colchones» que podrían transformarse en crédito para las empresas.
Respecto a la mayor preocupación de los ciudadanos, el costo de vida, Caputo adelantó que la inflación de febrero será menor al 2,9%. Fue aún más optimista al proyectar que, manteniendo el equilibrio fiscal y la estabilidad de tasas, “tranquilamente la inflación puede empezar con cero en agosto”, cumpliendo la promesa del presidente Javier Milei. Según el ministro, el Gobierno está haciendo el “máximo esfuerzo para que esto pase”.
En el frente cambiario, el titular de Hacienda ratificó que no intervendrá para subir el precio de la divisa: “Nadie quiere ver un dólar a $1.100, pero no le podemos poner piso”. Explicó que el Banco Central está comprando reservas a un ritmo de “entre cinco y seis veces” lo pactado con el FMI y que el objetivo es seguir acumulando divisas de manera inteligente, evitando la volatilidad.
Para el sector productivo cordobés, Caputo dejó una promesa clave supeditada a los resultados fiscales. Aclaró que no habrá una ley de reforma tributaria inmediata, sino que el Gobierno avanzará en la reducción de impuestos a medida que se consolide el excedente en las cuentas públicas. Finalmente, sobre las restricciones que aún quedan, aseguró que el cepo ya está levantado en un “90%”, aunque pidió paciencia de unos meses más para la salida total para no arriesgar lo logrado.
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