El consumo masivo registró en febrero una nueva caída y acumuló tres meses consecutivos en retroceso, en un contexto marcado por la debilidad del poder adquisitivo y el ajuste económico.
Distintos relevamientos privados coinciden en que la demanda sigue sin encontrar piso, tras un inicio de año con números negativos en los principales canales de venta. En enero, por ejemplo, el consumo ya había mostrado una baja interanual cercana al 1%, con caídas en supermercados, autoservicios y mayoristas.
Sin señales de recuperación
El deterioro del consumo se vincula principalmente con la pérdida de ingresos reales, en un escenario donde los salarios corren por detrás de la inflación y aumentan los gastos en servicios.
Según análisis del sector, la recuperación de la demanda dependerá de una mejora sostenida del ingreso disponible, algo que aún no se observa en los datos de corto plazo.
Además, el impulso del crédito, que había sostenido parte del consumo durante 2025, comenzó a mostrar límites por el endeudamiento de los hogares y las tasas de interés.
Caídas por canal y cambios de hábitos
Las mayores caídas se registran en:
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Supermercados de cadena
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Autoservicios independientes
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Mayoristas
En contraste, algunos formatos como almacenes de cercanía y comercio electrónico lograron sostener o incluso mejorar sus ventas en determinados períodos, reflejando un cambio en los hábitos de consumo.
Un arranque de año en negativo
El 2026 comenzó con un consumo debilitado: enero ya había marcado el tercer mes consecutivo de caída interanual, tendencia que se extendió a febrero.
En este contexto, la evolución del consumo aparece como una de las variables clave a seguir, ya que impacta de forma directa en la actividad económica y en el clima social.
La inflación mayorista se ubicó en 1% en febrero, con caída de importados









