El sector de taxis de Córdoba atraviesa uno de los momentos más críticos de la última década. Según datos del Sindicato de Conductores de Taxi, la actividad cayó un 7% en enero de 2026 respecto del mismo mes del año pasado, una baja que triplica el descenso estacional histórico —habitualmente entre el 2% y el 2,5%— y que enciende alertas sobre la situación económica general.
Claudio López, secretario de Prensa del gremio, en diálogo con este medio señaló que el taxi funciona como un “termómetro” de la clase media. “La caída de enero fue la más fuerte registrada en los últimos diez años”, afirmó. El sector vincula la retracción a la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de costos operativos y la menor circulación de consumo en la ciudad.
Según explicó López, enero suele ser un mes de menor movimiento por el receso escolar, con descensos habituales de entre 2% y 2,5%. Sin embargo, en enero de 2025 la baja fue del 3% y este año se profundizó: en enero de 2026 la caída alcanzó el 7%.
Crisis histórica y rentabilidad en riesgo
La crisis se refleja también en la devolución de licencias: en el último período se registró una pérdida neta de alrededor de 400 chapas, producto de 800 licencias devueltas frente a 400 nuevas. Desde el sindicato interpretan este fenómeno como un indicador de que la actividad dejó de ser rentable para muchos trabajadores.
El deterioro del consumo impacta de forma directa en la demanda de viajes. El taxi es utilizado mayoritariamente por sectores medios, por lo que la caída del ingreso disponible se traduce en menos traslados. A su vez, las aplicaciones de transporte muestran que el mercado convalida precios considerablemente más bajos que las tarifas reguladas, lo que expone la brecha entre costos del servicio y capacidad de pago de los usuarios.
El sector denuncia una “asfixia financiera” derivada del aumento de combustibles, seguros y cargas impositivas. En el caso de las pólizas de responsabilidad civil, indican que hubo subas cercanas al 25%, lo que encarece aún más la actividad para choferes y titulares de licencias.
Además, la menor actividad nocturna y el cierre de comercios en algunas zonas de la ciudad reducen los puntos de generación de viajes, profundizando el escenario recesivo.
Reclamos al Estado y debate regulatorio
Desde el sindicato plantean que la salida no pasa solo por ajustes tarifarios, sino por medidas estructurales. Entre los pedidos a la Municipalidad, el sector reclama el retiro de los llamados “naranjitas”, la creación de nuevas paradas en hospitales, clínicas y boliches, y medidas de alivio fiscal para sostener la actividad en «condiciones de igualdad».
El malestar se extiende al plano macroeconómico. La dirigencia sindical sostiene que el incremento de costos y la presión impositiva agravan la situación del sector y advierte sobre el impacto de la recesión en el empleo y la actividad urbana.
“Estamos ante una situación muy compleja, comparable con otras crisis económicas profundas”, expresó López, quien remarcó que la evolución del taxi suele anticipar el pulso de la economía cotidiana en la ciudad.









