La mora en los préstamos a familias en Argentina alcanzó su nivel más alto en dos décadas, en un contexto de caída del poder adquisitivo y creciente endeudamiento de los hogares. Frente a este escenario, los bancos comenzaron a reforzar los controles para otorgar créditos y endurecieron la gestión de cobranza, ante el aumento del riesgo de incobrabilidad.
Los datos surgen del Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina, que reflejó un deterioro en la capacidad de pago de los hogares durante el último año. El fenómeno se concentra principalmente en líneas de financiamiento destinadas al consumo, como tarjetas de crédito y préstamos personales.
Récord de mora en préstamos familiares
De acuerdo con los datos oficiales, la morosidad de los créditos a familias llegó a alrededor del 6,6% del total, el registro más elevado desde que el organismo comenzó a medir el indicador. En apenas unos meses, el nivel de incumplimiento prácticamente se duplicó, lo que encendió alertas en el sistema financiero.
El deterioro se explica por la pérdida del poder adquisitivo y el mayor uso del crédito para sostener el consumo cotidiano, lo que llevó a muchas familias a financiar gastos básicos mediante préstamos o tarjetas.
Los números muestran además que las tarjetas de crédito y los préstamos personales concentran los mayores atrasos, con niveles de mora que superan ampliamente los de otros segmentos del crédito, como los hipotecarios o los destinados a empresas.
Bancos endurecen el otorgamiento de créditos
Ante el aumento de los incumplimientos, las entidades financieras comenzaron a aplicar criterios más estrictos al momento de otorgar financiamiento.
Según encuestas del propio Banco Central, durante los últimos trimestres los bancos endurecieron los estándares de evaluación crediticia, especialmente para préstamos destinados a familias y pequeñas empresas.
Entre las medidas adoptadas se destacan mayores requisitos para acceder a créditos, límites más estrictos en tarjetas y un refuerzo de los mecanismos de cobranza frente al crecimiento de los atrasos.
En paralelo, las entidades también incrementaron las previsiones contables para cubrir posibles pérdidas derivadas del aumento de la morosidad.
Señales de alerta en el sistema financiero
El incremento de la mora refleja una presión creciente sobre la situación financiera de los hogares, que en muchos casos recurren al crédito para cubrir gastos corrientes como alimentos, servicios o alquiler.
Los informes del Banco Central también muestran una marcada diferencia entre el comportamiento de familias y empresas: mientras la morosidad de los hogares se ubica en niveles elevados, la correspondiente a compañías se mantiene mucho más baja dentro del sistema financiero.
El fenómeno encendió señales de alerta en el sector bancario, ya que el deterioro del crédito al consumo suele anticipar tensiones económicas más amplias, especialmente cuando se combina con tasas de interés elevadas y salarios que pierden poder de compra.
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