El conflicto en Medio Oriente comenzó a trasladarse a la economía argentina con una suba de hasta 6% en los precios de la nafta y el gasoil en estaciones de servicio desde el inicio de las hostilidades. El salto responde al fuerte aumento del petróleo a nivel global, que presiona los costos de las petroleras y ya impacta en los surtidores.
Según un índice de alta frecuencia elaborado por la consultora EcoGo, los combustibles registraron un aumento cercano al 6% en menos de dos semanas, una variación muy superior al ritmo que venían mostrando hasta finales de febrero.
Antes del estallido del conflicto, el mercado se mantenía prácticamente estable: entre fines de diciembre y el 26 de febrero los precios habían subido apenas 0,09%. Sin embargo, la escalada militar en la región cambió la dinámica de los mercados energéticos y aceleró los ajustes.
El petróleo supera los US$100
El detonante fue el salto del petróleo Brent, referencia internacional para la Argentina. El barril pasó de US$73,20 a fines de febrero a niveles por encima de los US$100, con picos cercanos a US$118 durante la jornada.
Ese movimiento implicó un incremento de más del 30% en pocos días, lo que generó una fuerte volatilidad en el mercado energético global y obligó a las compañías a ajustar precios.
De acuerdo con relevamientos de estaciones de servicio, el precio promedio de los combustibles se ubica actualmente en torno a:
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Nafta súper: $1.717 por litro
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Nafta premium: $1.881
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Gasoil: $1.768
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Gasoil euro: $1.966
En varias estaciones de servicio del Área Metropolitana de Buenos Aires los valores incluso superan esos promedios.
La posición de YPF
En medio de la suba internacional del crudo, Horacio Marín, titular de YPF, buscó llevar tranquilidad al mercado y aseguró que la compañía no aplicará aumentos bruscos.
“YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles”, afirmó el ejecutivo, quien explicó que la petrolera utiliza un sistema de ajustes graduales para evitar trasladar de forma inmediata la volatilidad internacional.
La empresa trabaja con un esquema de micropricing, que permite modificar valores según variables como la región, la demanda o el momento del día. Además, aplica un sistema de promedio móvil de costos para amortiguar subas o bajas abruptas del petróleo.
Desde la compañía reiteraron que la estrategia apunta a dar previsibilidad a los consumidores y evitar que movimientos temporales del crudo se reflejen de manera directa en los surtidores.
No obstante, en el sector reconocen que si el barril se mantiene en niveles elevados durante un período prolongado, el impacto en los precios locales podría profundizarse gradualmente.
Impacto potencial en la inflación
El aumento de los combustibles todavía no se refleja plenamente en las estadísticas oficiales de inflación, pero podría influir en el dato de marzo.
El último índice de precios al consumidor publicado marcó un aumento mensual de 2,9%, mientras que las estimaciones privadas proyectaban alrededor de 2,7% para febrero. Un incremento del 6% en combustibles implica una variación considerable frente al promedio general de precios.
Además del impacto directo en los surtidores, el encarecimiento de la energía suele trasladarse a transporte, logística y costos productivos, lo que puede amplificar su efecto sobre el resto de la economía.
Suben los commodities agrícolas
El conflicto también repercutió en los mercados agrícolas. La soja registra una suba superior al 4% y los contratos con entrega en mayo cotizan en torno a US$444 por tonelada.
El movimiento forma parte de una suba general de los commodities, impulsada por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad del mercado energético.
El trigo avanza más de 1%, mientras que el maíz muestra incrementos cercanos al 2% en los contratos futuros. Para el sector agroexportador argentino, la mejora de los precios internacionales representa una oportunidad, aunque también refleja un escenario global más inestable.
En este contexto, los analistas advierten que la evolución del conflicto y del precio del petróleo será clave para determinar si la presión sobre combustibles y alimentos continúa durante las próximas semanas.









