El índice de salarios registró en enero de 2026 un aumento del 2,5% mensual, pero volvió a ubicarse por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que fue de 2,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). De este modo, los ingresos formales encadenaron cinco meses consecutivos sin superar la inflación, lo que evidencia una recuperación aún incompleta.
Ver índice de salarios – Indec
El avance del mes estuvo impulsado por subas del 2,1% en el sector privado registrado, 1,8% en el sector público y 4,4% en el sector privado no registrado, que fue el único segmento que logró ganarle a la inflación. Sin embargo, este último presenta un rezago estadístico de cinco meses, por lo que refleja dinámicas pasadas y no la coyuntura actual.
En términos interanuales, el índice general de salarios avanzó 37,7%, superando el incremento del costo de vida (32,4%). No obstante, al analizar los componentes, se observa que los salarios formales continúan rezagados: el sector privado registrado subió 28,5% y el sector público 30%, mientras que el segmento informal registró un alza de 80,6%.

Una brecha que persiste en el tiempo
Más allá del dato mensual, la evolución de largo plazo confirma un deterioro estructural. Según datos oficiales del Indec, en los últimos 100 meses tanto salarios como precios se multiplicaron por más de 70 veces, aunque la inflación avanzó a un ritmo superior.
En septiembre de 2017, el salario neto promedio del sector privado formal era de $20.974. Para diciembre de 2025, ese valor ascendió a $1.600.263, lo que implica una suba nominal de 7.529%. En el mismo período, el IPC acumuló un incremento de 8.509%, es decir, 980 puntos porcentuales por encima de los salarios.
Esta diferencia se traduce en una caída del 11,38% en el poder adquisitivo promedio. Para mantener el mismo nivel de compra que en 2017, el ingreso debería ubicarse en torno a $1.805.731.
El deterioro es más evidente al considerar bienes esenciales. Mientras que en 2017 un salario permitía adquirir 5,96 canastas de 58 productos, en 2025 alcanza para 4,92, lo que implica una reducción del 17,4% en la capacidad de compra.
Desde el Centro de Estudios de Políticas Económicas (CEPEC) advirtieron que «los salarios formales continúan corriendo detrás de los precios, afectando directamente el consumo y la recuperación económica».
Diferencias sectoriales y caída acumulada
El comportamiento de los ingresos también muestra heterogeneidad entre sectores. Dentro del sector público, el subsector nacional registró en enero una suba mensual de 2,0%, mientras que el provincial avanzó 1,7%. En términos interanuales, las variaciones fueron de 22,4% y 33,4%, respectivamente.
El presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadin Argañaraz, indicó que, en comparación con noviembre de 2023, los salarios privados registrados se ubican 2,3% por debajo en términos reales, mientras que los del sector público muestran una caída de 17,9%.
En la misma línea, el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma, Luis Campos, afirmó que «en el mediano plazo la caída salarial es dramática» y precisó que el retroceso respecto de los niveles de 2017 oscila entre 21% en el sector privado y 35% en el público.
Impacto en los hogares y el consumo
El deterioro del poder adquisitivo tiene efectos directos sobre la vida cotidiana. De acuerdo con el Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix, el 83,9% de los encuestados afirma que su salario no le gana a la inflación, mientras que más de la mitad asegura que no logra llegar a fin de mes.
En ese contexto, el endeudamiento se consolidó como principal herramienta para sostener el consumo: el 56,4% de los hogares tomó crédito en los últimos seis meses y, dentro de ese grupo, casi nueve de cada diez tuvieron dificultades para afrontarlo.
El informe remarca que «el crédito se orienta principalmente a cubrir gastos básicos», lo que refleja el impacto de la pérdida de ingresos reales sobre el consumo masivo.
Perspectivas para 2026
De cara a los próximos meses, las proyecciones privadas anticipan un posible alivio parcial. Según un relevamiento de la consultora Randstad, las empresas planean otorgar aumentos promedio del 17,5% en el primer semestre de 2026 para trabajadores fuera de convenio.
El estudio muestra una fuerte dispersión: algunas compañías prevén ajustes mínimos del 4%, mientras que otras proyectan subas de hasta 35%. En un escenario con inflación estimada en torno al 12% para ese período, estos incrementos podrían traducirse en una mejora del salario real en ciertos segmentos.
En cuanto a la frecuencia de actualización, el 31% de las empresas aplica revisiones trimestrales, el 22% semestrales y el 15% mensuales, evidenciando un cambio hacia esquemas más espaciados.
Sin embargo, el punto de partida continúa siendo desfavorable. La recuperación del salario real aún no logra revertir la pérdida acumulada, por lo que su evolución seguirá siendo determinante para el consumo y la actividad económica en 2026.
Salarios y empleo desplazan a la inflación como principal preocupación de los argentinos









