Trucho, por donde lo mires

El ojo de Horus

Trucho, por donde lo mires

En los próximos días el fiscal Andrés Godoy podría indagar al falso médico, Ignacio Nicolás Martín, detenido actualmente en la UP 6 de Río Cuarto, pero también investigado en nuestra ciudad por una estafa a su ex suegra, entre otros presuntos delitos.

A medida que la investigación avanza, se van descubriendo maniobras desopilantes que habría cometido este joven de sólo 19 años. Se sabe que en esta ciudad se hizo pasar como inspector de espectáculos públicos del municipio y que hasta habría participado de algún control en un baile de un grupo cuartetero de renombre. Como si fuera poco, también tenía una chapa de inspector de tránsito, aparentemente para viajar gratis en el transporte urbano. 

Pero lo más canallesco es que le habría “truchado” el certificado analítico a quien era su novia, una paramédica de verdad. Con las mismas notas de ella, confeccionó un certificado falso a su nombre. Recordemos que en nuestra Capital habría tenido una empresita, con dos paramédicos recibidos. Es decir que el único de mentira era Martín.

Según trascendidos judiciales, entre la prueba secuestrada figura un libro de medicina de su ex novia con una tierna dedicatoria del intrépido personaje. En una de las primeras páginas, le habría escrito: "Para la futura Doctora… Con Amor. Nicolás Martín". Claro que a renglón seguido estampó su firma con su sello de falso médico. O sea, ni siquiera en algo tan personal, dejó de lado su marca. Más allá de lo que ocurra con la causa judicial que lo involucra, no quedan dudas de la vocación de Martín: "Muy trucho, por donde lo mires".

Uñas largas

Sabido es que la Policía de Córdoba de tanto en tanto es sacudida institucionalmente por efectivos que de un modo u otro, cometen conductas reprochables propias de delincuentes. Desde el robo de motos secuestradas hasta el increíble faltante de armas y pistolas del depósito de la mismísima Jefatura, o el robo de combustible en móviles. En fin, un ramillete de hechos descubiertos que provocaron un gran daño a la credibilidad de la fuerza policial. Claro que cuando estos ilícitos suceden en pueblos o ciudades chicas, la resonancia los convierte en inolvidables a pesar del paso de los años. 

Villa Valeria apenas tiene 3.000 habitantes, se encuentra en el sudoeste provincial, y si allí alguien pregunta por el comisario Guzzetta, seguramente le van a contar sobre el teléfono celular robado.

A mediados de abril, en los Tribunales de Río Cuarto, comenzarán a juzgar a Hugo Orlando Guzzetta, de 47 años, acusado de haberse apropiado de un celular secuestrado durante un allanamiento. Quien era el Jefe de la comisaría de Villa Valeria fue detenido en flagrancia mientras circulaba en un vehículo policial y con el aparatito ajeno en su poder. Pero además, Guzzetta está acusado de haber robado un bombeador. 

El juicio será con jurados populares y el acusado tendrá la chance de demostrar que los robos que se le endilgan son "una mentira absoluta", como dijo estando en prisión. Caso contrario, se confirmará que se trata de otro policía con uñas largas.

 
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