La tercera luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 tuvo su punto más alto en la madrugada del martes, con un nuevo y emotivo cierre de Abel Pintos, que volvió a confirmar su vínculo histórico con la plaza Próspero Molina.
El artista ofreció un show de más de dos horas, con clásicos infaltables y un rescate especial de su repertorio más folklórico, un gesto que suele repetir especialmente en Cosquín y que refuerza la devoción de un público que lo acompaña desde hace casi tres décadas. Entre zambas y chacareras, Abel volvió a construir una conexión profunda con la plaza, a la que una vez más llamó su “familia”.
La noche había comenzado con una apertura diversa y potente. Luciana Jury fue la encargada de salir sola al escenario con su guitarra y una propuesta intensa y comprometida, que incluyó invitados y un mensaje claro sobre su manera de mirar el mundo, asumiendo el riesgo de dialogar con una plaza que esperaba por el cierre estelar.
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Por su parte, Duratierra presentó canciones de su disco A los amores, ganador del Premio Gardel, y fue de menos a más hasta conquistar al público con su sonido folklórico y un mensaje atravesado por la defensa de derechos, el amor como eje colectivo y los reclamos sociales que atraviesan la actualidad.
Otro de los momentos destacados de la noche fue el show de Ahyre, que volvió a desplegar una propuesta sólida y sin fisuras, con una plaza que acompañó coreando sus canciones y celebrando una puesta en escena de alto nivel.
Con una grilla diversa, cruces generacionales y una fuerte presencia de mensajes sociales, la tercera luna de Cosquín 2026 volvió a mostrar al festival como un escenario donde tradición, actualidad y expresión colectiva conviven en diálogo permanente.









