En una noche perfilada por una lluvia típica de las sierras de Córdoba, de aquellas que suelen otorgar un marco de frescura y mística a la cartelera estival, la expectativa en la calle Libertad era total. A pesar de las inclemencias climáticas, largas filas de familias, amigos y parejas aguardaban con paciencia la apertura del Teatro Luxor, uno de los epicentros culturales más importantes de la villa. El murmullo de los asistentes, ansiosos por el inicio de la función pautada para las 21:30, anticipaba lo que sería un encuentro signado por la identidad federal y la risa compartida.
La nueva propuesta de Miguel Martín, titulada «Choriando al Futuro», se aleja de los esquemas convencionales del stand-up para proponer una estructura innovadora. Un espectáculo que se organiza en torno a un viaje temporal protagonizado por tres versiones del Oficial Gordillo: una proveniente del pasado, otra del presente y una tercera del futuro. Esta división narrativa no solo permite un despliegue escénico dinámico y un vestuario colorido, sino que también ofrece una perspectiva interesante sobre la evolución de la idiosincrasia argentina frente al avance de la tecnología y los cambios generacionales.
La interacción como eje
Lo que distingue a esta obra dentro de la oferta teatral de 2026 es, sin lugar a dudas, su alto nivel de interactividad. El show es único en cada función, ya que su desarrollo depende de forma directa de las historias y la participación de quienes ocupan las butacas. Gordillo demuestra un timing excepcional para integrar a los espectadores en el relato, rompiendo la cuarta pared con una naturalidad que borra las distancias entre el artista y su gente. Esta capacidad de improvisación, basada en lo que va sucediendo en tiempo real en la sala, brinda una sensación de cercanía y frescura que el público valora especialmente.
Este componente interactivo funciona como un motor de distracción y, a la vez, de pertenencia. El espectador no asiste a una obra estática; se convierte en parte de un acontecimiento que se construye en el momento. El uso de la gracia de la tonada tucumana sigue siendo un pilar fundamental del humor de Martín, actuando como un sello de identidad que potencia cada chascarrillo y cada ocurrencia inventiva. Es, en esencia, un show que se nutre de la realidad cotidiana para transformarla en una sátira hilarante y profundamente humana.
Evolución humorística y compromiso generacional
Un aspecto relevante de «Choriando al Futuro» es la notable evolución en el tratamiento de las temáticas actuales. Miguel Martín ha realizado un trabajo de reescritura consciente para que el espectáculo sea apto para todo público, incluyendo de manera orgánica a las nuevas generaciones. En este sentido, la obra logra respetar medianamente algunos parámetros morales de hoy, adaptando el humor a las sensibilidades contemporáneas sin perder la picardía ni el tinte popular que lo caracteriza. Este enfoque representa una solución inteligente para mantener la vigencia en un mercado cada vez más exigente y diverso.
El espectáculo se percibe como una complementación sólida entre Gordillo y el rosarino Zaul Showman. La presencia de Zaul aporta un ritmo de variedades que refresca la narrativa central; sus disparatadas ocurrencias y su carisma en escena deleitan a los espectadores, funcionando como el contrapunto ideal para el relato del tucumano. Juntos, logran que las risas más particulares y contagiosas colmen el recinto, generando ecos que resuenan en una sala que se siente plenamente interpelada por la propuesta. Es un show que invita al aprendizaje a través de la risa, reflexionando sobre cómo nos vinculamos hoy frente a los modelos de crianza y convivencia del pasado.
Un acontecimiento federal en el corazón de las sierras
Hacia el final de los 90 minutos de duración, la sensación de plenitud en el Luxor es absoluta. Con un toque federal indiscutible, la sala y el discurso conforman un acontecimiento digno de ser escuchado y vivido. El espectáculo logra que la historia personal de cada asistente se entrelace con la ficción, creando una nueva memoria colectiva vinculada al bienestar. Incluso el clima exterior pareció alinearse con la energía del escenario: hasta el mismo cielo con sus truenos remarcaba los momentos de mayor intensidad del show, sumando dramatismo y fuerza a una puesta que ya de por sí es vibrante.
«Choriando al Futuro» no es solo una obra de teatro; es una confirmación de que el humor, cuando es inteligente y sabe adaptarse a su tiempo, sigue siendo el puente más corto para unir a personas de distintos puntos del país. La ovación final de pie fue el testimonio de una audiencia que encontró inspiración y distracción en dosis iguales. Gordillo ha logrado, una vez más, reinventarse sin perder su raíz, ofreciendo una perspectiva fresca sobre quiénes somos y hacia dónde vamos, siempre con la risa como brújula.
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Para quienes deseen asistir, el Oficial Gordillo se presenta con este espectáculo renovado todos los lunes, martes y miércoles durante los meses de enero y febrero de 2026. Las funciones se llevan a cabo en el Teatro Luxor, situado en la Avenida Libertad 211, en pleno centro de Villa Carlos Paz, comenzando puntualmente a las 21:30. El show tiene una duración aproximada de una hora y media y está calificado como apto para todo público. Las localidades para presenciar esta obra pueden adquirirse directamente en las boleterías del teatro o mediante el sistema de venta electrónica Autoentrada.
Hoy Día sortea entradas para las obras de Villa Carlos Paz.
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