Venía de ganar el Grammy por Debí Tirar Más Fotos. Venía de pararse en el escenario del Super Bowl. Venía de confirmar que su nombre ya no pertenece sólo al reggaetón sino a la cultura pop global. Y, sin embargo, en Buenos Aires eligió hablar de otra cosa: de amor, de memoria y de Latinoamérica.
Durante tres noches en River, Bad Bunny no repitió un show calcado. Construyó tres capítulos distintos de una misma historia, donde cada noche fue distinta, con escenas, canciones e invitados que no se volvieron a repetir en ninguna otra.
Los shows abrieron con Rafa —artista argentino— y con Chowy y su banda desde Puerto Rico, instalando desde el inicio el diálogo entre ambos territorios.
Las camaritas y el sentido del álbum
El concepto bajó al público desde el ingreso. Después de los controles, cada persona recibía una camarita pequeña con luz, tipo collar. Se colgaba al cuello y se encendía en distintos momentos del show, sincronizada con la música.
No era merchandising. Era narrativa. El álbum se llama Debí Tirar Más Fotos. Y la idea era esa: ¿cuántos momentos dejamos pasar sin guardarlos? Pero al mismo tiempo, Benito insistió con algo que atravesó las tres fechas: no vivir sólo para grabar.
“Disfruten ahora. Abracen ahora. No esperen a que pase el tiempo para darse cuenta de que debieron amar más”, dijo. En otra, confesó que viajar por Latinoamérica le despertaba algo especial: “Me entró una cosa… de amarlos más, de amar más fuerte lo que somos”.
Bas Bunny cantó «Baile Inolvidable» en River y dejó un mensaje a sus fanáticos. Leé la crónica en https://t.co/YMT1auiaKk pic.twitter.com/zzeSKbl93Y
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La camiseta 19, un guiño argentino
La primera imagen fuerte fue su salida con la camiseta argentina número 19 de Lionel Messi. No fue un número al azar: el 19 fue el que Messi usó en sus primeras etapas en la Selección mayor, símbolo de comienzos y crecimiento antes de la consagración definitiva. El gesto dialogó con el propio relato de Bad Bunny: el del artista que empezó desde abajo y hoy juega en primera.

Agradeció varias veces el cariño argentino. Habló de cómo el país lo recibió desde sus primeras visitas, cuando todavía no llenaba estadios. “Gracias por haber visto en mí lo que el mundo está viendo hoy”, confesó el artista al recordar sus primeros shows en el país. Y repitió una idea que sostuvo durante toda la trilogía: Argentina y Puerto Rico comparten intensidad, pasión y resistencia.
Bad Bunny agradeció a sus fans más fieles en sus shows de Buenos Aires
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En medio del show, el personaje Sapo Concho, una representación del anfibio de Puerto Rico, especie endémica en peligro de extinción, apareció en las pantallas dialogando con el público con una marcada tonada porteña para abrir la escena a La Casita —la escenografía en forma de casa boricua que representa el barrio, ubicada más atrás del escenario— donde Bad Bunny se mezcló con celebridades argentinas y personas elegidas del público para cantar algunos de sus hits en cercanía a las plateas. La casa no es VIP: es símbolo de comunidad.

🏡La Casita, escenografía que representa el barrio, donde Bad Bunny se mezcló con celebridades argentinas y personas elegidas del público para cantar algunos de sus hits en cercanía a las plateas. La casa no es VIP: es símbolo de comunidad. pic.twitter.com/qmY6lfsfFm
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También habló de Puerto Rico. Mencionó las tormentas, los apagones, las dificultades estructurales que vive la isla. Recordó que su orgullo boricua no es sólo fiesta: también es resistencia.
Los Vecinos y la identidad boricua en los outfits
Además de La Casita, el escenario principal tenía la zona “Los Vecinos”: sillas arriba del escenario para quienes habían comprado esa experiencia especial que se habilitó unos días antes de los shows. Pero también la producción seleccionó personas del público general para subir.
Tanto quienes tuvieron esa ubicación como los del resto del estadio asistieron con vestimentas caribeñas: flores, pañuelos y sombreros de paja en la cabeza, muchas prendas tejidas, floreadas y con volados e incluso banderas de Puerto Rico. Los fans, que pensaron absolutamente todo, fueron una parte imprescindible del clima salsero y de fiesta.
Noche 1: declaración de amor latino
El primer show tuvo clima de reencuentro. Sonaron los grandes hits como «La mudanza», canción con la que inició a contar la historia de su familia, su isla y sus orígenes reivindicando sus raíces. “Callaíta”, “Pitorro de coco”, “Weltita”, “Turista” y “Baile inolvidable” fueron también parte del primer bloque antes de trasladarse a La Casita, donde Tini Stoessel, María Becerra, Bizarrap y otros influencers lo esperaban para bailar.
“Otra Noche en Miami” fue el tema inédito de la gira, que funcionó como guiño a su historia personal de migración y éxito.
Noche 2: “Loca”, saltos y un gesto que cambió el eje
El segundo show quedó marcado por un momento que ya es parte de la historia del trap argentino. En pleno set apareció Duki y Khea para cantar junto a Bad Bunny “Loca Remix”. La energía explotó. Pero la escena no estaba completa. En el mismo tema, desde el escenario emergió Cazzu. Los tres interpretaron la canción junto a él, reconstruyendo en River uno de los hitos fundacionales del movimiento urbano local.
🎶El segundo show de Bad Bunny en Buenos Aires quedó marcado por un momento que ya es parte de la historia del trap argentino. En pleno set aparecieron Duki, Khea y Cazzu para cantar “Loca Remix”. pic.twitter.com/EPpY70s7yj
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Y aun así, luego de ese momento que ya era de suficiente sorpresa, lo verdaderamente potente vino después. Bad Bunny se corrió y le cedió el escenario a Cazzu para que cantara “Con otra”. El gesto fue leído como algo más que cortesía artística. En un género históricamente dominado por varones y donde la propia cantante habló en múltiples entrevistas sobre el poco espacio que se les da a las mujeres, ese momento fue simbólico.
Esa noche también tuvo presencia en escena de Mora, reforzando el puente caribe–Río de la Plata con «Una Vez», sobre el techo de La Casita.
Un momento clave del show se vivió cuando el público comenzó a corear «el que no salta es un inglés», en línea con la crítica del artista días atrás en el Super Bowl, uno de los eventos más importantes de los Estados Unidos, en el que decidió hablar y cantar completamente en español acompañado de toda una escenografía y simbología latinoamericana, reivindicando que América «somos todos» y que «seguimos aquí». Al escuchar al público, Benito comenzó a saltar junto a ellos, reforzando el mensaje político y social.
Noche 3: cierre multitudinario y celebración total
La tercera fecha tuvo clima de fiesta final. En La Casita se vio una postal diversa: Wanda Nara, Lali, Luck Ra y Thiago PZK, entre otros.
También apareció para cantar Eladio Carrión, sumando potencia internacional al cierre. Junto a Benito cantó “THUNDER Y LIGHTNING”, “Kemba Walker” y “Coco Chanel”, siendo esta vez tres las canciones sorpresas.
Unión, memoria y presente
A lo largo de las tres noches, Bad Bunny repitió una idea: la música une lo que la política separa. Habló de Latinoamérica como bloque cultural. De Puerto Rico y Argentina como pueblos que sienten fuerte. De amar más mientras se pueda.
Más allá de los hits, los invitados y la puesta en escena, lo que quedó en River fue una declaración de identidad, algo que no se ve desde hace mucho tiempo en el ámbito de la música para jóvenes. Benito no vino sólo a presentar un disco como cualquier otro tour, vino a recordar que la memoria tiene mucho de política y que Latinoamérica no es una etiqueta de mercado sino una forma de sentir.
Las camaritas colgadas al cuello se encendían. El estadio brillaba. Y la sensación final era contundente: esta vez nadie se fue pensando que debió sacar más fotos. Porque Buenos Aires fue parte de la foto.









