Víctima de una dura enfermedad, falleció días atrás, Pablo Dellatorre, un referente de la arquitectura, el diseño y el interiorismo de Córdoba. Sus obras se desparraman en toda la ciudad, y cada una de ellas cuentan una historia.
Fue un vanguardista y sus trabajos reflejan una filosofía de vida y de trabajo. Creaciones que hoy se distinguen por el sello particular con el que enfrentaba cada desafío. Su camino creativo parte de viajes que hizo por toda Europa: “En ese momento observé mucho, revolví, miré y dibujé mucha arquitectura, Le Corbusier en especial. Visité museos, restaurantes, pueblos. Otras formas de mirar el mundo, épocas más románticas», dijo en una entrevista.
Se definía como un artista que dibujaba sueños a mano alzada. Cada proyecto en el que trabajaba tenía un libreto diferente.
En la arquitectura lo seducía más el arte que la tecnología. “Pongo más sentimiento que pensamiento y racionalidad. Trato de formar un horizonte, no un blanco concreto”, supo decir en una entrevista.
Se apasionaba usando materiales en crudo, quizás la característica más fuerte de sus obras, “porque conservan su autenticidad”, decía. En ellas, las maderas aparecen como son, los hormigones a la vista, los cueros con su textura, los metales que se oxidan y objetos cuidadosamente elegidos.
Historia y creaciones
Nació en la localidad bonaerense de Olivos, y a los 7 años se fue a vivir a San Luis con su familia. A los 20 empezó un largo viaje por distintos países de Europa donde encontró mucha inspiración, hasta que se instaló en Córdoba.
A través de sus creaciones se ganó un lugar entre los profesionales más destacados. Sus obras están muy marcadas por su sello personal. Fue un avanzado con libreto propio, tanto en obras residenciales, como en proyectos comerciales, especialmente, en desarrollos gastronómicos.
Los locales de librería Quade (diseñadas junto con Estudio Montevideo), las heladerías Wölen y Pizzería Popular son una muestra de su inventiva y creatividad. El coworking La Maquinita, en Buenos Aires, así como algunas otras realizaciones en Uruguay y Chile.
La historia comenzó con la vivienda colectiva Corazón de Manzana o la “casa atelier” en la Resistance. Otra marca distintiva fue la Casa Nido, una emblemática casa en el árbol y que, lamentablemente, fuera arrasada por un incendio en 2021.
También se destacan la Galería Barrio (en barrio Güemes), Alma de Pueblo (Villa Allende), Pizza Z en el parque Sarmiento y Pase Propiedad Privada (en la calle Arturo M. Bas).
Llevan su sello Kantine, la cafetería Tipy y Medialunas Calentitas.
Manjatu Pastas, Almacén con Mesas, Pizzería Popular, Ochre y Chui son otras de su legado.
La más reciente fue Matorral, un restaurante imponente en el Cerro de las Rosas.
Sin dudas, Córdoba se queda sin uno de los referentes más importantes del diseño y la arquitectura de los últimos tiempos. La ciudad lo va a extrañar.
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