La localidad de Santa María de Punilla se consolida este enero como un punto clave de la escena festivalera de Córdoba. Con el predio «El Paseo» como escenario común, la ciudad se prepara para vivir una transición única: del cierre masivo del Festival de la Avicultura a la explosión cultural de la Fiesta Chayera. Dos propuestas que, aunque distintas en su origen, comparten el mismo ADN de encuentro familiar y celebración popular.
El adiós a la Avicultura
Este jueves, el Festival de la Avicultura bajará el telón de su edición 2026. Tras noches que transitaron la elegancia internacional de Dyango y la masividad de Abel Pintos, la jornada de clausura apuesta por la identidad local más potente: el cuarteto. El número central estará a cargo de Eugenia Quevedo y La Banda de Carlitos (LBC).
La presencia de «La Muela» representa el cierre de un ciclo de cuatro noches (14, 16, 17 y 22 de enero) que buscó la excelencia bajo la gestión de la intendenta Silvia Rocchietti. La artista, hoy posicionada como la voz femenina de mayor impacto en el género, promete una noche de conexión total con un público que llegará desde diversos puntos de la provincia para despedir el festival que rinde homenaje a la industria y la gastronomía regional.
El domingo llega la Chaya
Sin tiempo para el descanso, el mismo predio «El Paseo» cambiará su fisonomía el domingo. A partir de las 13, la Fiesta Chayera celebrará sus 12 años de vida, transformando a Punilla en una sucursal del carnaval riojano.
El anfitrión indiscutido, Sergio Galleguillo, encabezará una grilla maratónica que incluye figuras como La Pepa Brizuela, Piñón Fijo, Ricky Maravilla y Canto 4. La Chayera no es solo un festival de música; es un ritual donde la harina simboliza la igualdad, la albahaca el aroma del carnaval y el agua la renovación. Es, en esencia, «la alegría del pueblo» trasladada al corazón de las sierras.
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