La crisis económica que atraviesa la Obra Social de las Fuerzas Armadas (Osfa) también repercute sobre los establecimientos hoteleros que administra en distintos puntos del país. El escenario genera preocupación por la continuidad de 14 hoteles tipo colonia y por la situación laboral de cientos de trabajadores civiles, entre ellos los que se desempeñan en siete complejos ubicados en Córdoba.
Uno de los establecimientos alcanzados por la incertidumbre es el histórico hotel Golf Ascochinga, en las Sierras Chicas. En la provincia, alrededor de 280 empleados, entre contratados y personal de planta, podrían quedar afectados por las medidas que se analizan, según advirtió la Asociación Trabajadores del Estado (ATE).
La situación se enmarca en la profunda crisis financiera que atraviesa la obra social que nuclea a integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad. El complejo panorama también quedó atravesado por denuncias sobre presuntas irregularidades administrativas. Entre ellas figura una presentación judicial realizada por la Armada por posibles maniobras vinculadas con el pago de haberes al personal, que habrían generado liquidaciones indebidas por alrededor de mil millones de pesos.
Incertidumbre sobre los hoteles
La continuidad de los hoteles se encuentra bajo análisis en medio del proceso de ajuste impulsado por el Gobierno nacional. Según el planteo sindical, existe la posibilidad de que estos establecimientos dejen de formar parte del patrimonio del Estado nacional.
Los complejos fueron creados décadas atrás con el objetivo de ofrecer espacios de descanso y recreación. Sin embargo, los cambios en los hábitos turísticos y la pérdida de protagonismo del turismo social modificaron el funcionamiento de este tipo de instalaciones.
En Córdoba, un antecedente es la Unidad Turística de Embalse, en el departamento Calamuchita, cuyas instalaciones fueron perdiendo actividad hasta quedar abandonadas y posteriormente desmanteladas.
La situación actual vuelve a poner en discusión qué destino tendrán los establecimientos hoteleros vinculados con el Estado y cómo se garantizará la continuidad laboral de quienes dependen de ellos.
Una crisis que viene de años anteriores
La problemática financiera de la obra social militar no se habría originado exclusivamente durante la actual gestión nacional. El deterioro de sus cuentas comenzó a profundizarse desde los primeros años de este siglo y con el tiempo derivó en una situación que actualmente mantiene en evaluación su propia continuidad.
A las dificultades económicas se sumaron cuestionamientos relacionados con la administración de recursos y las prestaciones de salud. En este contexto, días atrás también se produjo la renuncia de un militar retirado que se desempeñaba como administrador de la liquidación de la entidad.
Mientras avanza el proceso de reestructuración, trabajadores y organizaciones gremiales mantienen la preocupación por el futuro de los hoteles y por la posibilidad de que se produzcan despidos.
El escenario plantea además el desafío de definir qué ocurrirá con establecimientos que forman parte del patrimonio estatal y que durante décadas cumplieron una función vinculada al turismo y al descanso. En ese marco, desde el sector sindical reclaman que cualquier decisión presupuestaria contemple alternativas para preservar las fuentes laborales y generar mecanismos de reinserción para quienes eventualmente queden fuera de esos puestos.









