Un joven de 23 años fue detenido ayer en Río Tercero acusado de distribución y tráfico de pornografía infantil, en el cuarto caso en lo que va del año en nuestra provincia. La aprehensión se dio en la jornada de ayer tras un operativo conjunto entre la Policía de Córdoba y la Dirección de Investigación Operativa de la Policía Judicial a partir de una denuncia de alerta emitida por el Centro Nacional de Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos. La entidad, que se encarga de combatir la pornografía infantil en el mundo, emitió un alerta días atrás luego de establecer el tráfico de una importante cantidad de material con contenido sexual de menores. Entonces, a partir del número de ID de la computadora se dio con la detención del propietario, en un allanamiento por el fiscal Alejandro Carballo.
Fuentes del Ministerio Público Fiscal señalaron que en el procedimiento se secuestró también “abundante” material pornográfico. La detención se suma a los otros tres hechos ocurridos en lo que va del año que afectaron a personas residentes de Monte Buey, Noetinger e Inriville.De manera paralela, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), personal policial detuvo a un pediatra de 55 años, acusado de distribución y producción de pornografía infantil. El profesional fue detenido mientras estaba trabajando en el hospital Garrahan. Fuentes de la fiscalía a cargo de Daniela Dupuy señalaron que se investiga una posible conexión entre los detenidos.
El hecho causó conmoción en el prestigioso centro asistencial entre médicos y familiares de pacientes, sobre todo al trascender que algunas de las imágenes de pornografía infantil secuestradas en poder del detenido fueron tomadas en el propio hospital. El caso es una derivación de la operación internacional “Luz de infancia 3” llevada a cabo por el FBI de los Estados Unidos y el Ministerio Público de la Acusación de Brasil. Esos organismos alertaron al Ministerio Público Fiscal porteño sobre la existencia de varios hechos de distribución de contenido pornográfico infantil llevados a cabo por usuarios radicados en Argentina, a través de la plataforma P2P “E-mule”. Con esa información, se inició una investigación en la que se estableció que en al menos 40 domicilios de todo el país se llevaron a cabo maniobras de distribución de material pornográfico de menores.









