Como tantas otras iniciativas durante la pandemia, el llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a los países ricos para que posterguen la administración de una tercera vacuna a su población, en pos de compartir las dosis con los países pobres, cayó en saco roto: una a una, las potencias fueron confirmando en las últimas horas que avanzarán en la inmunización de parte de su población con una tercera inyección, como forma de reforzar la protección frente a la variante Delta.
El último país en anunciarlo fue Francia, que ayer confirmó que administrará una tercera dosis a grupos de riesgo. El presidente Emmanuel Macron aclaró que esa inmunización de refuerzo no será en lo inmediato” para toda la población, sino para las personas mayores y más vulnerables”, aunque dejó abierta la puerta para ampliarla en el futuro.
Otros países europeos, como Alemania, ya anunciaron que administrarán esa vacuna de refuerzo anticovid a las personas mayores y vulnerables a partir de septiembre, así como a quienes no hayan recibido el inmunizante de Pfizer o Moderna que cuentan con tecnología de ARN mensajero.
También Estados Unidos confirmó ayer que está trabajando para ofrecer una vacuna de refuerzo contra a las personas con sistemas inmunológicos comprometidos, a medida que los casos de coronavirus siguen aumentando. Es extremadamente importante para nosotros avanzar para darles a esos individuos sus refuerzos y ahora estamos trabajando en eso”, anunció el principal experto en el tema del país, Anthony Fauci. El Gobierno israelí ya inició la semana pasada la campaña para administrar terceras dosis a mayores de 60 años.
Estas medidas avanzan pese al reclamo de la OMS de suspender por lo menos hasta fines de septiembre” la administración de terceras dosis, para donar esas vacunas a las regiones más atrasadas en sus campañas y lograr la meta de que al menos el 10% de la población de cada país esté inmunizada para fin de año.
Necesitamos cambiar las cosas urgentemente: que la mayoría de vacunas dejen de ir a los países ricos para que vayan a los pobres”, reclamó el director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien afirmó que no podemos aceptar que los países que ya utilizaron la mayoría de los suministros de vacunas, utilicen todavía más, mientras que las poblaciones más vulnerables del mundo siguen sin protección”.
Lejos de avalar el pedido, la Unión Europea (UE) dejó abierta ayer la puerta a que más naciones del bloque se sumen a Francia y Alemania al indicar que la decisión de reforzar las inoculaciones corresponde a cada Estado miembro”.
Uruguay y Chile siguen el mismo camino
En América Latina, Uruguay ya abrió un registro para administrar una tercera dosis de la vacuna anticovid a quienes recibieron las dos del inmunizante chino Sinovac o que forman parte de los grupos de riesgo, mientras que las autoridades chilenas informaron que tomarán una medida similar.
El presidente Sebastián Piñera, en efecto, anunció ayer que las personas vacunadas con las dos dosis de la vacuna Sinovac recibirán una tercera dosis de AstraZeneca o Pfizer/BioNTech para reforzar su inmunización.
El plan se pondrá en marcha a partir del 11 de agosto, empezando por las personas mayores de 86 años que hayan sido inoculadas durante las primeras dos semanas de marzo, en una primera etapa que alcanzará a los mayores de 55 años.
El ministro de Salud Pública de Uruguay, Daniel Salinas, confirmó a su vez que no cumplirán el pedido de la OMS: Nosotros vamos a seguir con nuestro programa, nuestra guía, nuestro asesoramiento y nuestro rumbo”, anunció.









