El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) convocó a un paro general en todo el sector ferroviario para los días 9, 10 y 11 de febrero, en protesta por el “deterioro del servicio y de los estándares de seguridad”, tras la tragedia de Adamuz (Córdoba) y los recientes descarrilamientos registrados en Cataluña, que dejaron un saldo global de 44 muertos, entre ellos dos maquinistas.
La medida de fuerza fue anunciada luego del descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz, ocurrido el domingo, y del choque de una formación contra un muro de contención en Gelida (Barcelona), además de otro descarrilamiento en la provincia de Girona. En paralelo, el Gobierno de España y la Junta de Andalucía acordaron la realización de un funeral de Estado el próximo 31 de enero, en homenaje a las víctimas.
Desde la Comisión Ejecutiva de Semaf señalaron que la huelga “es la única vía legal que se ha dejado a los trabajadores para reivindicar la recuperación de los estándares de seguridad del sistema ferroviario y garantizar la integridad de los profesionales y de los usuarios”. La central sindical UGT adelantó que evalúa sumarse a la medida, según informó el diario ABC.
“Estamos devastados y consideramos inadmisible esta situación de deterioro constante del ferrocarril. Deben implementarse medidas urgentes en la red para garantizar la seguridad de profesionales y pasajeros”, expresó el sindicato en un comunicado, en el que también anticipó que exigirá responsabilidades penales a quienes debían garantizar la seguridad de la infraestructura ferroviaria.
En el plano de la investigación, el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, confirmó este miércoles que el análisis preliminar de las ruedas del tren Iryo accidentado en Adamuz reveló la presencia de hendiduras en los bogies de los primeros cinco coches. “Es posible incluso que los dos o tres trenes que pasaron anteriormente presenten marcas similares”, explicó en declaraciones a Telecinco.
Posteriormente, en una entrevista con TVE, Puente precisó que se detectaron marcas parecidas en dos trenes que circularon antes, aunque no en los que lo hicieron con un intervalo superior a una hora. Además, detalló que en uno de los casos las hendiduras se encontraban en el lado izquierdo, mientras que en el tren accidentado estaban en el derecho.
“La cuestión ahora es determinar por qué se produjeron esas marcas: si había algún elemento sobre las vías o si se trató de una rotura incipiente del carril”, señaló el ministro, quien aclaró que por el momento no es posible establecer conclusiones definitivas, según consignó el diario El Mundo.
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