El conservador Nasry “Tito” Asfura asumió este martes como nuevo presidente de Honduras para el período 2026-2030, en reemplazo de la mandataria saliente Xiomara Castro, luego de un escrutinio que se prolongó casi un mes tras las elecciones generales del 30 de noviembre.
La ceremonia de investidura se realizó en una sesión especial del Congreso Nacional, donde Asfura prestó juramento ante el presidente del Parlamento, Tomás Zambrano, quien le impuso la banda presidencial conforme a lo establecido por la Constitución. A diferencia de lo habitual, el acto se llevó a cabo en el recinto legislativo y no en el Estadio Nacional, por decisión del propio mandatario.
En su primer discurso como jefe de Estado, Asfura afirmó que la lucha contra la inseguridad será una de las prioridades de su gobierno, en un país golpeado desde hace años por la violencia de las pandillas. “Seguridad, de frente a luchar contra la inseguridad, no tengan duda de eso”, sostuvo.
El nuevo presidente también envió un mensaje a la ciudadanía: “Honduras no te voy a fallar, vamos a estar bien. Dios los bendiga a ustedes, a sus familias, Dios bendiga a Honduras”. Más adelante, llamó a iniciar de inmediato la gestión: “Tenemos que ponernos a trabajar con humildad y compromiso total para dar soluciones reales”.
Asfura anticipó además una reducción del Estado para liberar recursos y una gestión centrada en seguridad, salud, educación e inversión. “El tiempo empezó a correr, no podemos perdernos. Tenemos que resolver los problemas de la gente para servir”, enfatizó.
El flamante mandatario, ex alcalde de Tegucigalpa y candidato del Partido Nacional, obtuvo el 40,27% de los votos, seguido por Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con el 39,53%, y Rixi Moncada, del oficialismo saliente, con el 19,19%. Fue proclamado presidente electo 24 días después de los comicios, en medio de fallas del sistema de cómputo y denuncias de irregularidades.
Durante la campaña, Asfura contó con el respaldo político del presidente estadounidense Donald Trump, y antes de asumir mantuvo un encuentro en Washington con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, con quien dialogó sobre mayor cooperación en materia de seguridad. Tras la confirmación de su victoria, también recibió una felicitación del presidente argentino Javier Milei.
La ceremonia fue discreta y no contó con la presencia de mandatarios extranjeros ni de la presidenta saliente, una decisión atribuida a criterios de austeridad y definida por el propio Asfura.
Nacido en Tegucigalpa el 8 de junio de 1958, de origen palestino, Asfura asume el mando en un país marcado por la violencia, la polarización política y los desafíos de gobernabilidad, que marcarán el inicio de su gestión.









