La presión internacional para poner fin a la guerra en Oriente Medio crece con fuerza en medio de la escalada militar y su impacto global, con cada vez más actores que reclaman un giro urgente hacia la diplomacia.
En ese contexto, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fue contundente: “Ya es hora de terminar con esta guerra”, afirmó en Bruselas. Además, advirtió que el conflicto impulsado por Estados Unidos e Israel corre el riesgo de “salirse completamente de control” y provocar “un inmenso sufrimiento a la población civil”.
Asimismo, Guterres advirtió que las consecuencias del conflicto trascienden el campo de batalla y ya impactan en la economía global, con una “propagación realmente dramática” y “posibles consecuencias trágicas”, especialmente para los países menos desarrollados. En ese marco, insistió en que “es hora de que la diplomacia prevalezca sobre la guerra”.

En la misma línea, el presidente francés, Emmanuel Macron, llamó a retomar el diálogo y establecer contactos directos, especialmente entre Washington y Teherán. “Espero que se puedan establecer diálogos directos”, sostuvo, y calificó la escalada como “temeraria”.
A su vez, Macron señaló que la situación en Oriente Medio podría tener un impacto duradero en la capacidad de producción de energía y que ya había provocado un aumento en los precios del petróleo y el gas natural.
En un mensaje publicado en redes sociales a primera hora del jueves, Macron indicó que había conversado con el presidente estadounidense, Donald Trump, y el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, tras los ataques que afectaron a las instalaciones de producción de gas en Irán y el emirato.
A estos reclamos se sumó Irak, que condenó enérgicamente la “peligrosa escalada” contra las instalaciones energéticas de Irán. En un comunicado, su Cancillería sostuvo que el ataque constituye “una clara violación de los principios y normas fundamentales del derecho internacional” y una amenaza directa a la estabilidad regional.
Además, advirtió que atacar infraestructuras vitales es una “escalada injustificada” que agravará las tensiones, pondrá en riesgo a la población civil y afectará negativamente la estabilidad de los mercados energéticos mundiales. En ese sentido, reiteró su postura de evitar una mayor escalada que podría tener “graves repercusiones”.
Por su parte, desde Rusia también reforzaron el llamado a frenar el conflicto. La portavoz Maria Zakharova afirmó que “una solución debe buscarse en la mesa de negociaciones” y pidió un “cese inmediato” de las hostilidades, al considerar que la ofensiva carece de fundamento.
Sin embargo, pese a estos crecientes pedidos internacionales, la tensión continúa en aumento. Estados Unidos impulsa una coalición para escoltar buques en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, aunque varios aliados ya rechazaron sumarse.
En paralelo, Irán mantiene una postura firme. Su embajador en Sudáfrica, Mansour Shakib Mehr, advirtió que continuará la respuesta militar en ejercicio de su “derecho legítimo a la autodefensa” mientras persistan amenazas.









