La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó este miércoles al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, uno de los hombres más cercanos al fallecido presidente Hugo Chávez y al depuesto mandatario Nicolás Maduro, y nombró en su lugar al general Gustavo González López.
“Agradecemos al G/J Vladimir Padrino López por su lealtad a la patria y por haber sido, durante todos estos años, el primer soldado en la defensa de nuestro país. Seguros estamos de que asumirá con el mismo compromiso y honor las nuevas responsabilidades que le serán encomendadas”, expresó la jefa de Estado en su cuenta en X.
La sustitución de Padrino López se suma a los movimientos que Rodríguez ha hecho en la cúpula del gobierno desde que asumió como presidenta interina a principios de enero, tras el operativo militar de Estados Unidos que culminó con la captura de Maduro.
El derrocado mandatario, sobre quien Estados Unidos ofrecía una recompensa de US$ 50 millones, es acusado en Nueva York de los delitos de narcoterrorismo, narcotráfico y manejo de armas, cargos que él rechaza.
Padrino López también es acusado de narcotráfico en Estados Unidos, donde el gobierno ofrece una recompensa de US$ 15 millones por información que lleve a su arresto. Anteriormente, Caracas ha rechazado los señalamientos de Washington sobre que altos funcionarios participen en actividades ilegales.
El destituido funcionario, de 62 años, es el hombre que por más tiempo ha encabezado el Ministerio de Defensa de Venezuela, con más de 11 años, recordó la cadena CNN.
Durante su paso por la Academia Militar, fue alumno del propio Hugo Chávez, con quien desde entonces desarrolló una relación cercana.
Ya durante el golpe de Estado de 2002, era comandante del Batallón de Infantería Simón Bolívar, destacado en Fuerte Tiuna. En esa oportunidad, se mantuvo leal al gobierno de Hugo Chávez. Posteriormente, en el año 2012, fue nombrado Segundo Comandante y Jefe del Estado Mayor General del Ejército Bolivariano.
Asumió la jefatura del Ministerio de Defensa en 2014, ya durante la presidencia de Maduro, de quien también fue cercano.
En reiteradas ocasiones, Maduro elogió su trabajo, al que en intervenciones públicas describió como un pilar de la soberanía de Venezuela. De su lado, mientras estuvo en el cargo, Padrino López reiteradamente expresó lealtad con el gobierno y dijo que las Fuerzas Armadas estarían listas para repeler intentos de agresión.
En contraparte, organizaciones no gubernamentales de derechos humanos lo han señalado como presunto responsable de la represión de protestas. Así lo hizo Human Rights Watch en 2017, cuando lo ubicó como uno de los mandos responsables de reprimir las manifestaciones de ese año.
El nuevo ministro de Defensa ejercía como comandante general de la Guardia de Honor Presidencial desde el 6 de enero, cuando fue designado por Rodríguez.
González López también fue director del Servicio de Inteligencia Nacional en dos períodos entre 2014 y 2024.
Entre otros cargos, también se desempeñó como ministro de Interior y Justicia y comandante general de la Milicia Nacional Bolivariana.
EE.UU. flexibiliza las sanciones al petróleo de Venezuela
En paralelo a la medida de Rodríguez, Estados Unidos dio un giro en su política exterior y decidió flexibilizar las sanciones sobre el petróleo venezolano para intentar aliviar la presión sobre los precios globales de los combustibles.
El Departamento del Tesoro emitió una autorización que permite a empresas estadounidenses y de otros países comprar y comercializar crudo de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), la compañía estatal del país sudamericano. La medida representa un cambio significativo después de años en los que Washington bloqueó casi por completo las transacciones con el sector energético venezolano.
El objetivo es claro: aumentar el suministro mundial de petróleo en un contexto de fuerte volatilidad. Desde el inicio de la guerra con Irán, los precios se dispararon tras la decisión del régimen iraní de interrumpir el tráfico en el Estrecho de Ormuz, un paso clave por donde circula cerca de una quinta parte del crudo global.
La flexibilización no implica un levantamiento total de sanciones. Por el contrario, establece un esquema de control directo por parte de Estados Unidos. Los pagos por el petróleo venezolano no podrán ir a entidades sancionadas como Pdvsa, sino que deberán canalizarse a través de una cuenta especial supervisada por Washington. En los hechos, la Casa Blanca habilita el comercio, pero retiene el control del flujo de dinero.
Además, la licencia impone restricciones claras: quedan prohibidas las operaciones que involucren a países como Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba, así como a ciertas entidades chinas. Tampoco se autorizan transacciones en criptomonedas o en oro.









