Las autoridades de Chile detuvieron a una persona acusada de haber iniciado incendios forestales en la región de Biobío, al sur del país, donde desde el fin de semana se registran gigantescos focos ígneos que provocaron al menos 20 muertes y miles de damnificados.
La detención fue confirmada por el ministro de Seguridad, Luis Cordero, quien informó que al sospechoso se le incautó un bidón de cinco litros con combustible, presuntamente utilizado para iniciar el fuego.
“En uno de los incidentes más graves desde el punto de vista de la seguridad pública, se logró establecer que se habrían originado distintos focos incendiarios mediante el uso de líquidos acelerantes en una plantación de trigo”, señaló el funcionario.
Cordero precisó que la investigación permitió identificar a la persona que habría iniciado los incendios y secuestrar el material inflamable que llevaba consigo.
En una denuncia adicional realizada este martes, el ministro indicó que también fueron hallados restos de elementos utilizados para encender el fuego en la ciudad de Concepción, dentro de la misma región.
Entre los objetos encontrados se detectaron envases plásticos parcialmente consumidos por las llamas, con restos de líquidos acelerantes, que en una primera evaluación “habrían sido utilizados con la finalidad de provocar incendios”, detalló.
Los incendios comenzaron el sábado, con múltiples focos simultáneos en Biobío, a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. En pocas horas, las llamas se propagaron con rapidez, impulsadas por altas temperaturas y fuertes vientos, y arrasaron poblados enteros.
Las localidades de Lirquén y Penco concentran la mayor cantidad de víctimas fatales, que ascienden a 20 personas hasta el momento.
En las zonas más afectadas comenzaron a desplegarse tareas de asistencia y reconstrucción. En la entrada de Lirquén se instalaron baños químicos y generadores eléctricos, mientras que en Punta de Parra se distribuyeron colchones, madera y maquinaria para iniciar las primeras tareas.
Si bien los incendios continúan activos, el descenso de la temperatura permitió ralentizar el avance del fuego, según informaron los bomberos.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno chileno anunció la entrega de bonos de entre US$700 y US$1.500 para los afectados. Hasta el martes, los damnificados superaban las 7.500 personas.
Mientras continúan las tareas de combate y asistencia, la investigación avanza para determinar responsabilidades en el inicio de los incendios, considerados entre los más graves de los últimos años en el sur de Chile.
El Gobierno de Argentina ofrece ayuda a Chile
De forma paralela, el Gobierno argentino ofreció ayuda a Chile ante los incendios forestales. La asistencia se canalizará a través de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), en el marco de los mecanismos de cooperación y coordinación vigentes entre ambos países.
En la misma línea, Cancillería argentina difundió un comunicado oficial en donde manifestó su acompañamiento ante la grave situación provocada por los incendios forestales y envió sus condolencias a las familias de las víctimas, además de su apoyo a todas las personas afectadas por la emergencia.
Asimismo, el comunicado destacó que ambos países cuentan con mecanismos permanentes de coordinación y cooperación en materia de gestión del riesgo y respuesta ante emergencias, lo que permite canalizar de manera ágil el intercambio de información técnica y la asistencia operativa requerida.
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