El papa León XIV afirmó este martes que las amenazas contra el pueblo de Irán son “verdaderamente inaceptables”, en referencia a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió en redes sociales que “toda una civilización morirá esta noche”, en la antesala del vencimiento del ultimátum impuesto por Washington.
Durante un encuentro con la prensa en Castel Gandolfo, el Pontífice remarcó que el conflicto no solo plantea cuestiones de derecho internacional, sino también “un tema moral, por el bien de toda la población”, según reportó CNN.
“Hoy hubo esta amenaza contra todo el pueblo de Irán. Esto es verdaderamente inaceptable”, expresó el Papa, al tiempo que advirtió sobre el impacto devastador que una escalada militar tendría sobre la población civil.
En ese sentido, subrayó que los ataques contra infraestructura civil violan el derecho internacional y reflejan “el odio, la división y la destrucción de la que es capaz el ser humano”.
El Papa reiteró además su mensaje de Pascua y llamó a “buscar siempre la paz y no la violencia, rechazar la guerra”, en particular una que —según señaló— “muchos han calificado como injusta” y que “sigue escalando y no resuelve nada”.
Asimismo, pidió no olvidar a las “víctimas de esta guerra continua”, entre ellas niños, ancianos y enfermos, quienes serían los más afectados por una eventual intensificación del conflicto.
En uno de los pasajes más enfáticos, León XIV instó a la ciudadanía a no permanecer indiferente y a presionar a sus dirigentes políticos.
“Hacer todo lo posible, rezar, pero también hacer oír nuestra voz ante los legisladores […] para decir que no queremos la guerra”, reclamó, en un llamado directo especialmente a la sociedad estadounidense.
El Papa insistió en que aún es posible evitar una catástrofe si se retoma el camino diplomático: “Intentemos resolver los problemas sin llegar a este punto”, señaló, al tiempo que pidió “volver al diálogo y a las negociaciones” como única salida viable.
Sus declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión internacional, marcado por bombardeos, amenazas cruzadas y negociaciones contrarreloj en torno al conflicto en el Estrecho de Ormuz, una zona clave para el suministro energético global.
Al cierre de su mensaje, el Pontífice reforzó su llamado a la paz con un tono enfático: “¡Queremos la paz! Somos un pueblo que ama la paz. ¡Hay tanta necesidad de paz en el mundo!”.









