En un movimiento que sorprendió a observadores y analistas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos modificó la acusación formal contra Nicolás Maduro tras su captura, introduciendo cambios sustanciales en la caracterización del llamado Cartel de los Soles. Aunque se mantienen los cargos por tráfico de drogas, el nuevo escrito fiscal abandona la definición de Maduro como líder de una organización criminal estructurada y lo describe, en cambio, como responsable de promover una “cultura de corrupción” dentro del Estado venezolano.
La revisión del documento implica una reducción drástica de las referencias al Cartel de los Soles: mientras que en la acusación original de 2020 el término aparecía decenas de veces, en la versión actual solo se menciona en dos oportunidades.
A su vez, la Fiscalía estadounidense redefine ahora al cartel no como una red narco con jerarquía y mando definidos, sino como un “sistema de clientelismo” mediante el cual sectores de poder se habrían enriquecido bajo la cobertura institucional del Estado.
El giro jurídico genera un cortocircuito evidente con el discurso político de la administración de Donald Trump. El sábado, el presidente estadounidense aseguró que la operación militar en Venezuela tenía como uno de sus objetivos centrales “descabezar” al Cartel de los Soles, presentándolo como una estructura criminal organizada.
Sin embargo, esta nueva formulación de la Fiscalía contrasta también con decisiones recientes de Washington. En 2025, Estados Unidos había designado oficialmente al Cartel de los Soles como una Organización Terrorista Extranjera (FTO), una calificación que fue respaldada por países como Argentina y Paraguay. La reformulación actual parece alinearse, en cambio, con la postura de expertos que cuestionan la existencia del cartel como una red de narcotráfico tradicional, y lo interpretan más bien como una suma de prácticas de corrupción individual protagonizadas por altos mandos militares venezolanos, cuyas insignias —los “soles”— dieron origen al nombre.
Pese al cambio en el lenguaje técnico-legal, la presión judicial sobre Maduro y su esposa, Cilia Flores, se mantiene intacta. Ambos comparecieron este lunes ante un tribunal federal en Nueva York, donde el exmandatario venezolano se declaró “no culpable” de los cargos de narcoterrorismo y tenencia de armas. Ante el juez, Maduro insistió en su legitimidad política y volvió a denunciar su situación, al afirmar: “Soy un prisionero de guerra”.
El término Cartel de los Soles hace referencia a oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas venezolanas presuntamente involucrados en el tráfico de cocaína. La modificación introducida en la acusación de 2026 sugiere un cambio de estrategia legal por parte de la Fiscalía estadounidense: al dejar de presentar al grupo como una organización criminal jerárquica y describirlo como un entramado de corrupción estatal y clientelismo, los fiscales podrían buscar una base probatoria más sólida, centrada en delitos como corrupción y lavado de dinero, y evitar así las dificultades de probar la existencia de una estructura narco clásica, cuya operatividad ha sido puesta en duda por distintos analistas.









