El Gobierno de España ordenó este lunes cerrar su espacio aéreo a los vuelos militares de Estados Unidos involucrados en la operación contra Irán, en el marco de la grave escalada bélica en Medio Oriente iniciada el 28 de febrero.
La medida también incluye la prohibición del uso de las bases aéreas de Rota y Morón por parte de aeronaves estadounidenses, así como la negativa a autorizar el tránsito por espacio aéreo español de aviones desplegados en otros países europeos.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmó la decisión y explicó que “el objetivo es no hacer nada que permita escalar esta guerra”. En ese sentido, remarcó que España considera el conflicto como “una guerra unilateral que viola el derecho internacional”, aunque aclaró que las relaciones diplomáticas con Washington “siguen siendo normales”.
En la misma línea, la ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró que el veto fue comunicado a Estados Unidos desde el inicio del conflicto. “Ni las bases están autorizadas ni, por supuesto, el uso del espacio aéreo español para ninguna acción relacionada con la guerra en Irán”, afirmó, al tiempo que calificó la intervención como “profundamente ilegal e injusta”.
Al respecto, la Casa Blanca minimizó el cierre del espacio aéreo español a los aviones de Estados Unidos dispuesto por el Gobierno de España y dejó claro en una consulta del diario ABC que no considera necesaria ninguna ayuda de Madrid para seguir adelante con la operación militar.
“Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos están cumpliendo o superando todos sus objetivos en el marco de la Operación Furia Épica y no necesitan ayuda de España ni de nadie más”, dijo un alto cargo de Washington sobre la decisión anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez.
Las autoridades españolas precisaron que la restricción afecta exclusivamente a operaciones militares, por lo que los vuelos comerciales no se verán alterados.
La negativa de España a colaborar con la operación —en bases de uso conjunto reguladas por acuerdos bilaterales— ha incrementado la tensión entre ambos gobiernos. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha criticado reiteradamente la postura de Madrid e incluso amenazó con imponer un embargo comercial.
Pese a ello, el Ejecutivo de Pedro Sánchez se mantiene firme en su rechazo a la intervención de Estados Unidos e Israel en Irán, insistiendo en que vulnera la legalidad internacional.
En este contexto, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sostuvo que la decisión responde a la posición del Gobierno de no participar ni contribuir a una guerra iniciada de forma unilateral.
No obstante, buscó llevar calma respecto al vínculo bilateral al subrayar que las empresas españolas continúan operando en igualdad de condiciones en Estados Unidos y que el objetivo oficial es seguir fortaleciendo las relaciones económicas entre ambos países.
En esa línea, anunció la apertura de nuevas oficinas económicas en Boston y Houston, destinadas a facilitar la expansión de empresas españolas en el mercado estadounidense.









