El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha intensificado la presencia militar de su país en el Mediterráneo Oriental ante el agravamiento del conflicto en Medio Oriente. Durante una visita oficial a Chipre, el mandatario confirmó que el portaaviones Charles de Gaulle y su grupo de ataque ya se encuentran en aguas cercanas a la isla, una medida tomada en respuesta directa a los recientes ataques con drones y misiles que sufrió el territorio chipriota.
Acompañado por el presidente chipriota, Nikos Christodoulides, y el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, Macron subrayó que la intervención francesa busca estabilizar la zona. Además del portaaviones, Francia ha desplegado la fragata Languedoc y una unidad de defensa aérea Mistral para fortalecer la seguridad de sus aliados regionales. Respecto a la postura de su gobierno, el líder francés fue tajante: “No queríamos esta guerra, pero tenemos la responsabilidad de hacer todo lo posible para proteger a nuestros compatriotas, proteger nuestras economías y evitar una escalada en la región, en el Líbano y en Oriente Medio”.
La prioridad de la misión francesa no es solo estratégica, sino también humanitaria. Macron destacó que en la región residen aproximadamente 400.000 ciudadanos franceses cuya integridad debe ser garantizada ante la volatilidad del entorno. En este sentido, señaló: “Francia se solidariza con sus amigos y aliados en la región, que están siendo atacados por misiles y drones. Nuestra responsabilidad también incluye proteger a nuestros conciudadanos que permanecen en la región, incluidos 400.000 franceses. Estamos coordinando esfuerzos para garantizar su seguridad y apoyar la repatriación de quienes deseen regresar”.
El impacto de la crisis también se extiende al ámbito económico global debido a la amenaza sobre el comercio internacional. El mandatario advirtió que “el cierre de facto de las rutas marítimas tiene un impacto en la economía mundial”. Para mitigar estas consecuencias, Francia impulsa medidas para restablecer la libertad de navegación a través de la operación Aspides de la Unión Europea y la coordinación iniciada durante su presidencia del G7 para enfrentar los desafíos energéticos derivados de la inestabilidad en las vías fluviales vitales.
Antes de emprender su regreso a París, el presidente tiene previsto visitar personalmente el portaaviones Charles de Gaulle para supervisar las operaciones en curso.
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