Hungría anunció la suspensión inmediata de los envíos de diésel a Ucrania y condicionó su reanudación al restablecimiento del suministro de crudo ruso a través del oleoducto Druzhba, que atraviesa territorio ucraniano.
El ministro húngaro de Asuntos Exteriores y Comercio, Peter Szijjarto, informó que la medida estará vigente hasta que se reactive el transporte de petróleo, interrumpido desde el 27 de enero.
Según autoridades ucranianas, el ducto sufrió daños por ataques rusos contra infraestructura energética; Hungría y Eslovaquia, en cambio, acusan a Kiev —sin presentar pruebas— de retrasar deliberadamente los suministros. Ucrania ha rechazado esas acusaciones.
En un video difundido en redes sociales, Szijjarto afirmó que la interrupción fue “una decisión política tomada por el propio presidente ucraniano” y aseguró que Hungría cuenta con reservas estratégicas suficientes para más de tres meses, por lo que la seguridad energética del país está garantizada.
Hungría y Eslovaquia —cuyos gobiernos mantienen posturas cercanas al Kremlin— quedaron eximidas temporalmente de la política de la Unión Europea (UE) que prohíbe las importaciones de petróleo ruso. Mientras la mayoría de los países europeos redujeron o eliminaron su dependencia energética de Moscú tras la invasión de Ucrania en 2022, Budapest mantuvo e incluso incrementó sus compras de crudo y gas rusos.
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, sostiene que los combustibles fósiles rusos son indispensables para la economía nacional y que prescindir de ellos provocaría un colapso inmediato, una postura cuestionada por algunos expertos. En redes sociales, Orbán calificó las acciones de Ucrania como “chantaje a Hungría”.
En paralelo, el gobierno de Eslovaquia, encabezado por el primer ministro Robert Fico, adoptó medidas similares. La refinería estatal Slovnaft suspendió las exportaciones de diésel para priorizar el mercado interno y el país liberó 250.000 toneladas de petróleo de sus reservas de emergencia.
“Slovnaft detiene la exportación de diésel a Ucrania y cualquier otro tipo de exportación, y todo lo que procese ahora en Eslovaquia se destinará al mercado eslovaco”, declaró Fico.
Ante la interrupción del Druzhba, Hungría solicitó a Croacia que permitiera transportar crudo ruso entregado por mar hacia refinerías húngaras y eslovacas mediante el oleoducto Adria. Sin embargo, el ministro croata de Economía, Ante Susnjar, rechazó la petición.
En un mensaje publicado en X, Susnjar afirmó que “ya no quedan excusas técnicas para seguir atados al crudo ruso para ningún país de la Unión Europea” y advirtió que la compra de petróleo ruso contribuye a financiar la guerra contra Ucrania.
No obstante, Budapest y Bratislava notificaron a la Comisión Europea su intención de recurrir a las disposiciones que permiten la importación marítima de crudo ruso si falla el suministro por oleoducto. La compañía energética húngara MOL ya encargó volúmenes para transporte por mar, que podrían estar disponibles a mediados de marzo si se cumplen las regulaciones comunitarias.
El episodio refleja las persistentes tensiones energéticas en Europa Central, donde la dependencia del crudo ruso continúa generando fricciones políticas en medio del conflicto entre Moscú y Kiev.









